Técnicas de ‘mindfulness’ para convertirse en mejor profesional

Técnicas de ‘mindfulness’ para convertirse en mejor profesional

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Ser consciente de las tareas presentes es la mejor manera de trabajar los éxitos futuros

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Sumar a la meditación oriental milenaria un modelo científico es la base que sustenta el ‘mindfulness’. Una disciplina que triunfa en Occidente y ahora llega a la empresa para dotar al profesional de nuevas habilidades de control, resistencia al estrés, gestión del tiempo y trabajo en equipo.

Por: Raúl Alonso. Ilustración Romualdo Faura

Uno de sus mejores clientes se ha quedado tirado en Gatwick: ni una plaza libre de hotel en las cercanías del aeropuerto londinense. Además, otros clientes esperan a ser atendidos en su agencia, y del colegio le avisan de que su hijo ha tenido un pequeño percance… Tranquilo: cierre los ojos durante un minuto, conecte con su respiración, libere la mente de presión y asuma sus pensamientos. Ahora puede empezar a resolver.

La vida cotidiana está llena de problemas, algunos irresolubles, pero enfurecerse, estresarse o deprimirse, ni ayuda a cambiar esa realidad ni a ser más efectivo. Este es uno de los principios básicos del mindfulness, una técnica de meditación de moda en el mundo que se puede traducir al castellano por atención plena o consciencia plena. Su fortaleza reside en la combinación del saber milenario de la meditación asiática enriquecida por lo que la ciencia hoy sabe sobre la mente y el cuerpo. Un logro del médico y divulgador Jon Kabat-Zinn, creador de la técnica de reducción del estrés basada en la atención plena (REBAP) que, desde su clínica de Massachusetts, ha extendido por el mundo occidental hasta llegar a muchos centros de trabajo.

El ‘mindfulness’ se estudia en escuelas de negocios porque aporta herramientas para priorizar tareas o tomar decisiones

La ciencia dice que menos del 2% de las personas rinde mejor en una situación de multitarea. Sin embargo, abordar diferentes tareas a un mismo tiempo es aceptado como un nuevo modelo de organización del trabajo: quién no cierra una reserva de hotel mientras habla por teléfono, o trastea con la mensajería instantánea en una reunión…. El mindfulness tiene una vocación práctica que le aleja de otras meditaciones al uso, aportando herramientas para priorizar tareas, gestionar el tiempo, tomar decisiones, confiar en el equipo o delegar. No sin motivo se estudia en escuelas de negocios.

CUADRO: DIEZ RAZONES PARA PRACTICARLO
El coach Sergio Martín resume en una decena los beneficios de incorporar el mindfulness a la vida diaria:
1. Reducción de los niveles de dolor y mayor resiliencia frente al crónico.
2. Disminución de la ansiedad, de la depresión y de la tendencia a somatizar.
3. Mejora de la capacidad para gestionar el estrés.
4. Mayor habilidad para la relajación y el descanso.
5. Aumento de la energía y del entusiasmo a la hora de realizar las actividades cotidianas.
6. Mejora de la capacidad de concentración y de la eficiencia.
7. Mayor autoconocimiento y autoestima.
8. Fortalecimiento de la capacidad de decisión.
9. Mejora de la asertividad.
10. Aumento de la empatía.

CINCO HERRAMIENTAS PARA SER MÁS EFECTIVO
“El mindfulness enseña a sentir y a sufrir. A permitir que esos recurrentes pensamientos dolorosos que nos paralizan formen parte de uno pero sin permitir que se adueñen de la voluntad”, explica Sergio Martín, discípulo español de Kabat-Zinn y formador desde su consultora Yo Soy Mindfulness: “Debemos entrenar para asumir la propia realidad en todos los niveles (físico, emocional y mental), generando beneficios en la vida diaria y profesional”.

Pero Martín insiste en la importancia de acercarse al mindfulness desde la práctica y la experimentación diaria de la meditación, lo que convierte en ingenuo resumir en un artículo el modelo. Sin embargo, Martín accede a acompañarnos en un repaso sumarísimo sobre algunas de sus enseñanzas y herramientas, como promesa de los beneficios de un acercamiento más introspectivo y enriquecedor de aquellos que profundicen en la disciplina, “teniendo en cuenta que, cuando un equipo entero, los miembros de una empresa o un departamento lo practica, se multiplican sus beneficios”.

Aprenda a priorizar. Estirar las horas del día hasta la extenuación puede resolver el día a día, pero pasa factura. Estrés, cuando no baja laboral, son efectos colaterales de esa obsesión por querer llegar a todo. Martín propone un ejercicio para aprender a priorizar, dejar de hacer lo que no aporta para centrarnos en lo realmente importante. Si hablamos de empresa, lo que acerca al objetivo: vender más habitaciones de hotel u ofrecer una experiencia diferencial en la estancia. Sobre una hoja de papel vamos a valorar las tareas que debemos hacer siguiendo el esquema del gráfico bajo estas líneas:

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  • Tareas perjudiciales y neutras. En dos columnas enumeramos esos hábitos que, en un análisis profundo, generan nulo o poco beneficio. Puede que te empeñes en ir conduciendo al trabajo cuando sería más rápido, barato y sano hacerlo andando; que prolongues innecesariamente la sobremesa obligándote a salir más tarde del trabajo; que navegues durante horas en Internet o trasnoches viendo la televisión… Este ejercicio debe servir para desterrar estas prácticas.
  • Tareas beneficiosas. Todas esas misiones diarias que sí te aportan valor: salir a correr al parque o actualizar la base de datos de clientes. Debes diferenciar entre las necesarias y las opcionales; estas últimas solo las atenderás cuando las primeras te lo permitan: “Puede que nunca”, remacha Martín.
  • Tareas beneficiosas necesarias. Ahora vamos a aplicar una nueva clasificación sobre la parte prioritaria del listado, esta vez en función de su urgencia e importancia. En el ejemplo de Martín se prima la urgencia, de modo que lo primero que se debe abordar es lo urgente e importante; en segundo lugar, lo urgente y no importante; y, en tercer lugar, lo no urgente pero sí importante. Si este modelo no le convence puede priorizar lo importante sobre lo urgente per, por ejemplo, quizá nunca llegue a felicitar a un cliente o asistir a una representación de su hijo en el colegio.

Viva el presente. “Si lo que haces hoy no lo haces bien, te va a influir en el mañana”, explica este experto. Y, probablemente, de forma negativa: “El mejor modo de preocuparse por el futuro es encadenando hoy cosas bien hechas”. Es lo que se conoce en mindfulness como tomar consciencia del presente para dirigir todas las fuerzas a la tarea que en ese momento se ha decidido abordar, olvidando esos pensamientos recurrentes sobre otros asuntos preocupantes que restan eficacia a la labor.

Acepte con amabilidad los hechos negativos. Otro de los conceptos básicos de este entrenamiento vital es la aceptación de los hechos irremediables: “Es imposible que una mala noticia o un mal acontecimiento no afecte, pero se deben liberar canales de salida para que esos sentimientos negativos no nos inunden bloqueándonos. Hay que dejar que lleguen, sentirlos, pero sin que tomen el control, sin que se conviertan en pensamientos recurrentes que nos llevan a actuar por impulsos incontrolados”. Una disciplina muy efectiva para que un jefe de equipo no pierda el control cuando un subordinado se ha equivocado o una venta se cae.

“Cuando un equipo entero lo practica en una empresa se multiplican los beneficios”, explica el ‘coach’ Sergio Martín

Practique la escucha activa. “Dejar que el compañero se exprese y su mensaje llegue es muy importante para trabajar en equipo”, explica Martín. Mindfulness practica la escucha activa, esa capacidad para dejar hablar y, además, empatizar con lo que los demás dicen, tomando control de ese diálogo interno con el que preparamos la réplica sin haber comprendido las ideas de los otros. “Es muy importante para dar espacio a la creatividad en la resolución de problemas”, apunta Martín.

Incorpore el minuto de oro. El mindfulness es un conjunto de prácticas, y una de ellas es esta que consiste en conectar con la respiración durante un minuto para tomar consciencia del momento presente e iniciar una actividad con mejor predisposición, ahuyentando pensamientos recurrentes. Se debe realizar varias veces al día. El consejo de Martín es concederse un minuto a la hora, pero se puede empezar por hacerlo al principio de la jornada, tras la comida o cada vez que se cambia a una labor importante; por ejemplo, cuando se aborda una conversación clave.

El minuto de oro es tan solo uno de los muchos modelos de meditación que el mindfulness propone. Otros son más prolongados y exigentes, como el escáner corporal. Para obtener sus verdaderos beneficios, es imprescindible incorporar breves y más profundas meditaciones de forma regular y diaria. Pero como por algo hay que empezar, practicar el minuto de oro con la asistencia de un entrenador es una inmejorable forma de empezar a trabajar en una disciplina que puede cambiar su vida.

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