Turismo genealógico, regreso a las raíces

Turismo genealógico, regreso a las raíces

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El descubrimiento de los propios orígenes familiares o culturales puede ser un buen motivo para el viaje. Algunos promotores turísticos españoles empiezan a idear productos que satisfagan la demanda de contacto emocional con los ancestros.

Por: Paloma Balbín Chamorro

El fenómeno de la emigración, forzosa o voluntaria, es una constante en la historia de la península Ibérica y, como consecuencia, millones de personas en todo el mundo sienten que parte de su acervo cultural está en España. Conscientes del potencial de esta realidad, algunos profesionales del sector han decidido apostar fuertemente por el turismo genealógico o, lo que es lo mismo, por el que practican quienes viajan con el objetivo principal de conocer la tierra de sus antepasados.

En Andalucía ya existía interés por parte de los viajeros en este tipo de experiencias que, no obstante, quedaban diluidas dentro de segmentos como el de sol y playa, el rural o el deportivo, explica Susana Ibáñez, secretaria general para el Turismo de la Junta de Andalucía. Para estimular y canalizar la demanda de contacto emocional con los ancestros, se ha diseñado Tus raíces en Andalucía, proyecto con una inversión de 284.000 euros en 2016, pero cuyo desarrollo es uno de los puntos fuertes del Plan General de Turismo Sostenible de la Comunidad.

Si bien está previsto presentar la iniciativa en otros mercados, como el hispanoamericano o el árabe, de momento la Junta está centrada en captar la atención de los operadores especializados en turismo hebreo. En el caso de Córdoba, la puesta en valor de la sinagoga o el interés en promocionar la gastronomía kosher son ejemplo de las acciones que se pretende fomentar.

Esta oferta no solo contribuye a desestacionalizar la demanda, sino que la consulta de archivos y registro favorece una estancia media alta

“Estamos haciendo aplicaciones y recursos específicos de apoyo al visitante en castellano y en hebreo; es importante que quienes vengan no encuentren su cultura enlatada, sino que tengan un contacto auténtico con lo aquí dejado por sus antepasados”, asegura Ibáñez.

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La sinagoga de Córdoba, incluida en el proyecto ‘Tus raíces en Andalucía’.

A pesar de su fuerte vocación internacional, el programa no olvida ni a los descendientes de emigrantes andaluces asentados en otras regiones de España ni a la población local: “Nos gustaría que sirviera no solo para incentivar el turismo de raíces, sino también para promover una aproximación muy amable de los andaluces al resto de culturas”.

En cualquier caso, “es una opción magnífica para los empresarios y, sobre todo, para los jóvenes emprendedores”. Ocupa un lugar destacado en la planificación turística de Andalucía y, por lo tanto, “la Junta tiene el compromiso de apoyar las iniciativas empresariales con él relacionadas”, indica Ibáñez.

EMBAJADORES INMEJORABLES
De dimensiones más modestas, el programa Orígenes de la Comarca de la Sidra también tiene la finalidad de atraer a los descendientes de emigrantes de esta región de Asturias que, entre finales del siglo XIX y principios del XX, sufrió un fuerte éxodo hacia América.

Como en Andalucía, el plan surgió para dar respuesta a una demanda previa: “Recibíamos correos de gente interesada en conocer su procedencia, y nos pareció que podía ser beneficioso conectar a esas personas, a miles de kilómetros, con sus raíces”, explica Miguel Ángel Naredo, director del Servicio de Promoción Turística de la Comarca de la Sidra. Saber que en Andalucía existía un proyecto similar –ambos se presentaron en Fitur 2016– “nos animó mucho, porque pensamos que, si alguien más del sector veía potencialidad a la idea, íbamos por buen camino”, afirma.

Patricia Acosta, argentina nieta de un asturiano de Colunga, es una de las personas que ha podido reconstruir su historia gracias a esta iniciativa. “Siempre quise saber de dónde venía mi abuelo, cómo era el paisaje que lo vio nacer o si aún tenía parientes allí”, explica. “Cuando iba en el autobús hacia la aldea de mi abuelo, lloraba de emoción y pensaba: ‘¡Lo encontré… encontré el lugar!’. Ahora entiendo mejor a ese asturiano que siempre quiso regresar pero no pudo. Pienso volver, y esta vez lo haré con mi madre”, declara.

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Panorámica de la bahía de Colunga, incluido en el programa ‘Orígenes de la Comarca de la Sidra’ (Asturias).

“Orígenes… rinde homenaje a quienes se fueron en busca de un futuro mejor y no retornaron”, señala Naredo. El de Patricia Acosta no es el único caso de éxito; gracias a esta iniciativa se están acercando a Asturias “nietos o biznietos de emigrantes que han perdido el hilo de la historia de sus progenitores y buscan un enlace sentimental con ellos”. Aunque no genera una avalancha de visitantes, reporta beneficios tanto sociales como turísticos: por un lado, consigue conectar a los descendientes de asturianos con su pasado; por otro, “los convierte en embajadores que hablan de esta tierra desde el corazón, una forma de promoción inmejorable”, concluye.

PAISAJES FAMILIARES
El ambiente moldea el carácter y, siendo así, pisar el mismo suelo que padres y abuelos facilita la tarea de recomponer la propia historia, indica Mireia Nieto, genealogista y responsable de la página Tataranietos.com. Por ese motivo, muchas de las personas que se acercan a ella para encargarle un árbol genealógico visitan después los pueblos o ciudades de sus antepasados.

Desde su Barcelona natal, ella misma ha recorrido media España en busca de sus orígenes: “Contemplar los campos de Soria me permitió entender cómo ese paisaje en cierta manera configuró el carácter de mi abuela. El proceso me ayuda porque, para saber quién soy, necesito saber quiénes son mis padres y, para entender quiénes son mis padres, es preciso comprender quiénes eran mis abuelos”, añade.

Según cuenta Nieto, en España el interés por la genealogía no es elevado, acaso porque la sombra de la Guerra Civil y la Dictadura aún genera cierto silencio sobre la vida de nuestros ascendientes más próximos. Así y todo, el perfil de quien desea conocer más cosas sobre sus ancestros suele ser el de “una persona inquieta, de 45 años en adelante, normalmente jubilada, con tiempo para ir a archivos y hacer estos viajes” a sus lugares de origen.

Al contrario de lo que sucede aquí, “en EE UU, y quizás por la brevedad de su historia como país, indagar en el pasado familiar es una afición de primer orden: hace poco hice el árbol genealógico a un estadounidense que más tarde decidió venir a Barcelona para conocer dónde vivió su bisabuela; cuando lo llevé ante su casa, le brillaban los ojos”, ilustra.

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‘La madre del emigrante’, estatua que puede verse en Gijón.

Los productos encaminados a impulsar el turismo ancestral son todavía recientes en España y no hay datos de su incidencia. Sin embargo, los estudios ejecutivos publicados por Turespaña en 2014 apuntan que, en el mercado mexicano o argentino, el “deseo de conocer la madre patria y recuperar sus raíces históricas son dos de los principales motivos generadores de viajes a nuestro país”.

Además, según recoge el Plan General de Turismo de Andalucía, este tipo de oferta no solo puede contribuir a desestacionalizar la demanda, sino que, como sus potenciales usuarios a menudo desean encontrar lazos familiares, la consulta de archivos, bibliotecas y registros parroquiales favorece una estancia media alta.

Quienes ya lo impulsan no tienen dudas: el turismo de raíces es un filón que hay que aprovechar, sobre todo porque, en palabras de Naredo, experiencias así “van más allá de la visita a un sitio bonito”. Son periplos que generan emociones, conectan al visitante con el lugar y convierten a los viajeros en excelentes promotores del destino.

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