Antonio Pimentel

Antonio Pimentel

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antonio pimentel
Presidente de la Asociación de Compañías Españolas de Transporte Aéreo (ACETA).
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Las huelgas de los controladores no salen gratis

El autor reivindica soluciones que minimicen el impacto de estos paros, además de un Cielo Único Europeo con un nuevo diseño, entre otras cosas, para reducir a la mitad el coste del actual.

Si les dijese que el coste de las huelgas de controladores aéreos registradas en Europa entre 2010 y 2016 supera con creces la inversión del Ministerio de Fomento prevista en los Presupuestos para 2017 (8.969 millones); o que supone el presupuesto autonómico de los últimos cinco años de la Comunidad Autónoma del ministro de Fomento, Cantabria (12.103 millones entre 2011 y 2016), ¿pensarían que exagero? Si les contara que la dotación que destinaron nuestros Presupuestos en 2016 a Infraestructuras no llegó ni a la mitad (6.048 millones de euros) de lo que nos costaron las huelgas de controladores a todos los europeos en esos siete años, ¿me creerían? ¿Sabían que el presupuesto nacional para la renta mínima para familias sin recursos asciende a la misma cantidad que el coste de los paros de los controladores aéreos de Europa en los últimos siete años?

Pues no, no exagero. El impacto económico que han provocado en el PIB europeo los 117 paros del colectivo de controladores aéreos en los últimos siete años ascendió a 12.000 millones, cifra que triplica, por poner un ejemplo más, el presupuesto que la UE destinó en 2016 a Seguridad y Ciudadanía.

La incidencia que tiene una huelga de controladores es enorme, no solo por su afectación económica, sino por la capacidad de expansión de sus efectos, pues estos paros no conocen de fronteras: tienen la capacidad de paralizar los cielos con carácter extraterritorial.

En lo que llevamos de año, los pasajeros y las compañías hemos sufrido la huelga de los controladores aéreos franceses, que provocó la cancelación de más de 150 vuelos en España, cien de ellos de Vueling, una de las compañías que salieron más perjudicadas, ya que al encontrarse su base de Barcelona junto al espacio aéreo francés, casi siete de cada 10 de sus rutas sobrevuelan el espacio aéreo galo. En concreto, el 44% de la operativa de Vueling se vio afectada por esta huelga, es decir, un total de 931 vuelos, bien por cancelación, bien por retraso directo o indirecto. Solo unos días después fueron los controladores italianos los que desenterraron el hacha de guerra. En este caso, el parón se convocó por solo cuatro horas, pero afectó a 72 vuelos en España.

CASI 80 EUROS POR MINUTO
Como decía anteriormente, los paros de controladores son extraterritoriales, y una huelga de este sector convocada en un tercer país puede tener un efecto igualmente devastador. ¿No debería la UE adoptar medidas para mitigar los efectos, directos y colaterales, de una huelga de controladores en un Estado miembro?

Se avecina el verano, época de vacaciones, de merecidos descansos y de máximo apogeo de la actividad aeroportuaria y turística. En esta época estival, el trasiego de pasajeros en los aeropuertos asciende al pico más alto. Y cualquier incidencia que pueda paralizar la normal actividad aeroportuaria generará, sin duda, frustración al pasajero, problemas operativos a las compañías, incidirá en la actividad turística e impactará negativamente en la economía y en la productividad.

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Así que, sin duda, la paralización de la actividad de los controladores tiene una incidencia importante en las cuentas macroeconómicas, y también en la cuenta de resultados. El coste medio anual que tiene que soportar una compañía aérea a causa de una huelga de controladores es de 80 millones de euros, sin tener en cuenta los costes adicionales que deben asumir cuando se producen cancelaciones o retrasos ya que, aunque se debe a causas ajenas a estas, no las exime de los requerimientos de prestar cuidado y atención al pasajero: traslados, alojamiento, comida, desplazamientos alternativos, devolución de billetes… Un montante que es a fondo perdido.

El coste de un minuto de retraso se estima en 79 euros de promedio: siempre dependerá del tamaño del avión, e incluye coste de tripulación y compensación a pasajeros. Saquen la calculadora.

LAS SOLUCIONES
Necesitamos soluciones valientes que minimicen el impacto de estas huelgas. Hay que ganar en eficiencia en los servicios de control y navegación aérea, y eso pasa por avanzar en la liberalización de esos servicios, continuar en la licitación de torres de control y avanzar en la efectiva implementación del Cielo Único Europeo para transformar el ineficiente y costoso sistema de control del espacio aéreo europeo diseñado hace décadas.

Según estima la Comisión Europea, el coste de un espacio aéreo fragmentado como el de Europa es de 5.000 millones de euros anuales, y calcula que el proyecto del Cielo Único Europeo, con un nuevo diseño, rutas más directas y menores demoras, podría reducir a la mitad el gasto (y triplicar la capacidad del espacio aéreo), reducir en un 10% el impacto medioambiental de cada vuelo o multiplicar por 10 la seguridad. Debemos superar las barreras administrativas y técnicas nacionales. ¿A qué esperamos entonces?

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