Europa quiere seducir al dragón rojo

2018, AÑO DEL TURISMO UE-CHINA

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La torre Eiffel de París es la principal atracción para los turistas chinos en Europa.
La Unión Europea pretende aprovechar este año para recibir en su territorio al 15% de turistas chinos que viajan al extranjero y convertir el territorio en su primer destino internacional.

Por Lidia Soria (Bruselas)

Europa quiere ser el primer destino turístico internacional para los chinos y, para ello, ha desarrollado una gran iniciativa conjunta en la que los países europeos suman fuerzas para venderse bajo una marca común en territorio asiático. Durante 2018, año en el que se celebra el Año Turístico UE-China, ambas regiones buscarán mejorar sus relaciones bilaterales a partir del turismo, así como incrementar los flujos y la inversión en el marco de una iniciativa anunciada al más alto nivel por el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, y el primer ministro chino del Consejo de Estado, Li Keqiang.

La OMT afirma que los turistas chinos encabezan el gasto turístico en el exterior desde 2012 y, según su último estudio, gastaron hasta 261.000 millones de dólares (unos 212.000 millones de euros), con incrementos de más del 12% interanuales. Y los desplazamientos al extranjero crecen al ritmo de dos dígitos anuales desde 2004: en los últimos años han realizado más de 130 millones de viajes. De cara a 2020 se espera que se desplacen entre 150 y 200 millones.

España cuenta con cinco vuelos semanales a China, lejos del centenar de Francia o Italia

Ante estos datos, la UE no quiere perder baza. Aunque la mayor parte de los turistas chinos viaja por Asia (un 73% de sus desplazamientos), Europa es el primer destino internacional en el que piensan: en 2017 llegaron a ella más de 13 millones de chinos (datos de la Comisión Europea) y, según la OMT, Francia, Italia y España fueron sus principales receptores, aunque con considerables diferencias en el número de llegadas entre unos y otros. Precisamente equilibrar esas llegadas es uno de los objetivos de este año.

BENEFICIO PARA AMBAS PARTES
“Es una iniciativa muy importante para la Comisión Europea. Hemos decidido celebrar este año siguiendo la experiencia del Año EE UU-China de 2016 y el de Australia-China de 2017, y la razón es clara: son nuestros competidores inmediatos en este país en concreto y en el sector turístico en particular”, explicaba en el Parlamento Europeo el comisario Phil Hogan. “Este año es también una oportunidad única para restablecer la imagen de la UE como un destino turístico frente a otros competidores. Nos hemos centrado principalmente en la industria de viajes y turismo de la UE. Gracias a los encuentros business-to-business podremos destacar las oportunidades y saber cómo estar más preparados para recibir a los viajeros chinos”, añadió.

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Así, para el año que viene, la UE espera que el turismo procedente de China se haya incrementado en al menos un 8% y conseguir alcanzar más de 20 millones. Esa cifra llevaría a la UE a acaparar el 15% de los turistas chinos que viajan fuera de su país, convirtiéndose en el primer destino más allá de Asia y generando más de mil millones de euros de ingresos adicionales. También serviría para que Oriente y Occidente se acerquen culturalmente y para que China se beneficie de la promoción de sus destinos en Europa e incrementar así el flujo de turistas que, desde el Viejo Continente, se dirigen hacia el gigante asiático. Con datos de 2016, China registró 31,48 millones de entradas de viajeros extranjeros, de los cuales el 67% procedía de Asia, el 17% de Europa y un 10%, de América.

DESTINOS QUE SE PROMOCIONAN
El acuerdo busca promocionar Europa en general y promover también los destinos menos conocidos tanto en China como en la UE, mejorar las experiencias del viajero, agilizar la obtención de visas y mejorar la conexión aérea. Bruselas ha creado una plataforma de promoción colaborativa, teniendo como socio a Welcome Chinese, que se encarga de los actos promocionales y de guiar a los turoperadores en cuestiones clave sobre las preferencias del turista chino.

Madrid y Cataluña son dos de las principales regiones españolas que participan en esta iniciativa, con ciudades Patrimonio de la Humanidad como Aranjuez o Tarragona. Otros países también presentes son Finlandia (con Laponia); Italia (con regiones como el Véneto, Piamonte y la Toscana); Francia (con, por ejemplo, la región de Champagne, el monte Saint-Michel y las minas de Nord-Pas en Calais, Pont du Gard y Versalles); Bélgica (centro histórico de Brujas o las minas de Valonia); Grecia (con Olimpia); Alemania (con las minas de Rammelsberg, la Ciudad Vieja de Goslar o el valle del Rhin); Hungría (con la región de vinos deTokaj) o Austria (con Wachau).

LÍMITES AL CRECIMIENTO DEL TURISMO CHINO
Es importante es conocer el perfil del viajero chino que quiere visitar Europa: se trata de un turista relativamente joven (más del 50% nacido en los 80 y un 26% en los 70, según un estudio de Goldman Sachs). Además suele tener mayores ingresos que aquel que hace turismo nacional, pero tiene más de una inquietud a la hora de elegir a dónde ir. Entre sus principales preocupaciones están cómo llegar a su destino, además del alojamiento y la comida. Sin embargo, existe una serie de barreras –tanto administrativas (las formas de pago o el visado) como no administrativas (por ejemplo, el idioma)– que podrían suponer un serio límite a ese flujo de turistas chinos hacia la Unión Europea.

El idioma. Es, sin duda, la principal barrera: poca oferta turística está traducida al chino, por lo que es fácil verles viajar en grupo con un guía que hace de traductor. A pesar de ello, se observa una tendencia hacia la diversificación y hacia una independencia por parte del visitante chino frente al paquete organizado.

Los pagos. En segundo lugar están las formas de pago. La mayoría de los viajeros procedentes de China utilizan aplicaciones móviles para pagar y no están muy acostumbrados a hacerlo con tarjetas de crédito. Una de esas apps es WeChat, que les permite llevar un monedero virtual en su teléfono móvil y no preocuparse de contar con efectivo o tarjetas. Por eso, la oferta europea tiene que adaptarse a estas nuevas fórmulas para que el flujo de turismo vaya en aumento. Es cierto también que, para conseguir todo esto, se hace necesario un incremento de la inversión y la colaboración con empresas chinas para mejorar el entendimiento.

La plaza de España, en Roma, también se encuentra en el ranking de los lugares más visitados por estos asiáticos.

Visas. En el caso de los visados, quien lo solicita tiene que desplazarse para conseguirlo, frente a otros destinos que optan por otorgarlo cuando el turista llega al aeropuerto o a través de agencias de viajes. Un gran número de países ha simplificado los procedimientos como Reino Unido, reduciendo tasas y con más centros para la emisión. Otros como EE UU o Canadá han optado por ofrecer visados de 10 años y Chile o Colombia permiten la entrada sin él, según la European Travel Comission.

Por su parte, la Visa Schengen permite la visita a 26 países europeos y simplifica la preparación del viaje, pero aún es algo complicado conseguirla porque se requieren datos biométricos, lo que supone la gestión en persona del visado y el traslado a grandes ciudades, sin poder realizar el trámite a través de terceros. Este tema siempre choca con los procedimientos que deben seguirse para que la emisión de visados sea segura.

Vuelos. Otro de los problemas es la conectividad, con mucha diferencia entre los aeropuertos continentales. Las principales ciudades europeas tienen conexiones directas a China, desde donde se pueden tomar otros vuelos hacia otras ciudades, pero sigue habiendo muchas que no son de tan fácil acceso ni están adaptadas para la recepción de millones de turistas.

Seguridad. El turista chino suele ser reticente a destinos en los que pueda sentir que su seguridad se ve amenazada. Aunque Europa es segura –y ya con ello tiene una ventaja competitiva respecto a otros lugares del mundo–, no hay que olvidar que los últimos atentados en su suelo pueden hacer que los turistas opten por un país u otro a la hora de la elección final. Concretamente ya se sabe que los últimos atentados en Francia han provocado que muchos chinos hayan optado por Italia como destino final de su viaje.

ESPAÑA, CON DEBERES POR HACER
Dentro de la estrategia europea, España tiene una oportunidad de oro que no debe perder. La Asociación de Turismo España-China (ATEC) anunció en Fitur la llegada de 718.000 turistas chinos a nuestro país, una cifra que queda lejos de los millones que visitan Italia o Francia. Entre ambos dominan 10 de las 35 atracciones europeas más visitadas por los turistas chinos, y solo Francia se alza con las cinco primeras del ranking. España, por su parte, tiene cinco atracciones en la lista (todas ellas en Barcelona), seguida de Reino Unido, con cuatro. Alemania y la República Checa cuentan con dos y los Países Bajos y el Vaticano, con una.

La gastronomía, la cultura, el arte o el turismo de compras son los grandes recursos que España puede explotar para atraer más llegadas de turistas procedentes del gigante asiático y, aunque la evolución en los últimos años ha sido muy importante (en 2012 llegaron 187.000 turistas chinos), sigue habiendo mucho trabajo por hacer. De hecho, no faltan razones para seguir en el empeño de mirar hacia China. La primera, su alto gasto medio: el del turista chino es muy elevado, ya que supera los 2.500 euros, muy por encima de la media del resto de turistas, que es de 743 euros. Y la segunda, porque ayudaría a diversificar el turismo español y luchar contra la estacionalidad, puesto que el turista procedente de China no estaría muy interesado en la oferta de sol y playa.

El director general de Casa Asia, David Navarro, ha reconocido la importancia de este tipo de turismo para la economía española precisamente por la diferencia que hay entre el turista chino y el europeo. Sin embargo, no ha dejado de advertir que, para recibirlo, hace falta conocer sus gustos, adaptar la oferta turística a su idioma y tener conexiones aéreas. Es vital que el conjunto de empresas turísticas comprenda mejor al viajero chino para adaptar tanto la comunicación como los servicios.

En cuanto a las rutas hacia China, España cuenta con aproximadamente unos cinco vuelos semanales, muy lejos de las más de cien conexiones con las que compiten vecinos como Francia, Alemania o Reino Unido.

“ESPERAMOS ATRAER 300.000 TURISTAS CHINOS AL AÑO PARA 2020”

Eduardo Santander, director ejecutivo de la Comisión Europea de Turismo (ETC)

¿Por qué se ha elegido China para potenciar las relaciones turísticas con Asia?
El turismo es una importante actividad socioeconómica en Europa. Se espera que la llegada de turistas internacionales a destinos europeos crezca un promedio del 2,1% al año hasta 2025, mientras que la actividad turística global crecerá más rápidamente, al ritmo del 3,5%; esto significa que Europa perderá cuota de mercado del turismo internacional en los próximos años. Por lo tanto, es esencial aumentar los esfuerzos para atraer una mayor cuota de viajeros de los principales mercados emergentes. Dicho esto, China no es solo el principal mercado emisor de turistas de Asia sino mundial tanto en términos de volumen de viajeros como de gasto. La llegada de turistas chinos a Europa aumentó un 16% el año pasado hasta alcanzar la cifra récord de 13,4 millones, lo que supone una cuota de mercado relativamente pequeña, del 14%, en comparación con otros destinos competidores. El Año del Turismo Unión Europea-China es una gran oportunidad para impulsar el desarrollo de la industria turística europea en China, así como para ampliar nuestro conocimiento de este mercado tan particular.
¿Qué cambios/logros esperan cuando concluya este año?
Los objetivos son promocionar destinos europeos poco conocidos en China, incentivar la mejora de la oferta y experiencia en destino del turista chino, proporcionar oportunidades para incrementar la cooperación entre ambos destinos y avanzar en las políticas de facilitación de visados y de conectividad aérea. Se espera que esto contribuya a atraer 300.000 viajeros chinos adicionales al año para 2020.
Tras esta iniciativa, ¿se valora realizar acciones similares con otros países?
Se espera que el año UE-China abra las puertas para ejecutar acciones similares con otros países europeos a nivel individual. En este sentido, Dinamarca y Suiza ya han realizado acciones similares.