Fundaciones: el alma del turismo

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Entre las últimas acciones de la Fundación Iberostar está la de rehabilitación de centros educativos afectados por el huracán Sandy en la provincia de Santiago de Cuba.

A diario y desde distintos ámbitos de actuación, bien sea a través de fundaciones o de programas de responsabilidad social corporativa, las empresas del sector del turismo y los viajes desarrollan múltiples actividades de contenido social y solidario, en su anhelo por retornar a las sociedades una parte de lo que estas les procuran. Y, porque sin ese compromiso, no hay futuro.

Por José María Paredes Hurtado

Cada año, las compañías del sector del turismo y los viajes destinan millones de euros a iniciativas de contenido social. Una acción que, de forma gradual, relega los planteamientos ligados en exclusiva al mero concepto filantrópico (siempre bienvenido) y se asocia al ideario corporativo como criterio estratégico y de diferenciación, pues se ha interiorizado el valor que otorgan los públicos de interés y los mercados a los principios de responsabilidad social, tanto en términos de inversión como de reputación.

Para Meliá Hotels International, de hecho, es uno de los ámbitos “prioritarios” para su reputación y su estrategia de negocio, según explicaba la empresa al conocerse los datos del Informe Merco 2018, que situaba a esta firma hotelera en la primera posición del ranking de su ámbito empresarial.

Carrera solidaria desarrollada entre Meliá y la Fundación Rafa Nadal.

Este enfoque permite a Meliá no solo introducir mejoras en la gestión o aumentar su niveles de transparencia, según explica Tomás Franquet, su director de Responsabilidad Corporativa, sino también “transmitir a nuestros grupos de interés una mayor y mejor visión de lo que somos y nuestra realidad, fomentar y facilitar el diálogo e integrar sus necesidades y expectativas reforzando la confianza que han depositado en nosotros”.

ACCIÓN SOCIAL Y COMPETITIVIDAD
De acuerdo con su Informe Anual 2017, Meliá participó en 1.200 iniciativas de carácter social, asociadas en su mayoría a criterios de hotelería responsable. Destaca el proyecto Una vida mejor para Kairo que, según Meliá, “refleja a la perfección la esencia que articula la responsabilidad corporativa: el turismo como motor de desarrollo económico”.

Estos proyectos inciden tanto en el ámbito más próximo como en el internacional

“En el siglo XXI, en un mundo global, la gente ya no quiere solo una buena cuenta de resultados; también desean empresas que sean buenas”, dice Virginia Ródenas, de la Fundación Envera, dedicada a la integración sociolaboral de personas con discapacidad y a su atención en su ciclo vital. Envera está estrechamente vinculada desde sus orígenes, hace ya 40 años, al entorno del turismo y los viajes, con patronos tales como Iberia, Aena y Airbus.

HOTELES CON CORAZÓN
NH Hotel Group creó hace 12 años el programa Hoteles con corazón, con el objetivo de ayudar a fundaciones y ONG a cubrir sus necesidades de alojamiento. Esta compañía consolida este compromiso mediante acuerdos con hospitales y fundaciones en varios países para apoyar a niños con enfermedades graves y a sus familias de recursos limitados cuando necesitan alojarse fuera de sus ciudades. Así, la firma hotelera ofrece el 30% de descuento sobre el mejor precio disponible a aquellas entidades evaluadas y aprobadas previamente por el departamento de Responsabilidad Corporativa. El programa ha donado más de 24.000 noches de hotel y ha sido nombrada en los Worldwide Hospitality Awards como la mejor Iniciativa de responsabilidad corporativa a nivel mundial.

Ródenas, incluso, va más allá y piensa que cualquier estrategia de internacionalización, precisamente por la globalización de los mercados, ha de contemplar una RSC sólida, “porque los inversores quieren empresas que apoyen a la comunidad y hagan cosas para ayudar a la construcción de un mundo mejor”. En ese sentido, asegura, la acción social introduce un nuevo valor de competitividad.

La Fundación Envera atiende cada año las necesidades de más de 2.500 personas con diversidad funcional en sus centros asistenciales, que están localizados en Madrid, Colmenar Viejo, Barcelona, Málaga, Tenerife y Las Palmas. En total cuenta con 670 trabajadores, de los cuales más de 500 son personas con discapacidad.

La captación del mejor talento marcha en esta misma dirección con las nuevas generaciones de empleados, que cada vez se interesan más por estos apartados a la hora de incorporarse a las organizaciones, en tanto que la cultura de la solidaridad va en aumento y muchos de ellos anhelan colaborar con ese mundo mejor, como recordaba la portavoz de Envera. De hecho, en muchos casos, la implicación de los recursos humanos en la estrategia de responsabilidad social es máxima.

IMPLICACIÓN DE LOS TRABAJADORES
Los empleados de Iberostar, por ejemplo, disponen de un fondo solidario, gestionado por ellos mismos, que canaliza ayudas a través de la fundación de este grupo para fomentar iniciativas solidarias locales.

La plantilla de Globalia, por su parte, se vuelca con la Asociación de Empleados de Aeronáutica Solidaria (AEA Solidaria), una entidad estrechamente ligada a esta compañía, que alienta su misión y le ofrece su apoyo incondicional. “Sin ellos nos estaríamos aquí”, aseguraba a SAVIA hace unos meses su presidenta, Marta Andreu. Y hay firmas como Amadeus España en las que sus trabajadores participan activamente en el diseño de la estrategia de RSC, planteando las posibles entidades del tercer sector con las que les gustaría colaborar.

‘CLICK FOR CHANGE’
En todo el mundo, Amadeus colabora con 129 organizaciones sin ánimo de lucro y 81 instituciones educativas, y destina más de cuatro millones de euros al entorno social. Además, 3.188 de sus empleados participaron en proyectos de voluntariado y de RSC en 2017. Con todo, una de las iniciativas más destacadas en las que colabora es la campaña Click for Change, en la que también participan importantes compañías aéreas como son Iberia, Finnair y Norwegian.
En Chad y Asia. Gracias a la plataforma tecnológica de Amadeus, los viajeros de estas compañías han donado más de un millón de euros a Unicef para mejorar el futuro de miles de niños en todo el mundo. Solo en España, quienes han viajado con Iberia han donado más de 500.000 euros para apoyar los programas de vacunación de Unicef en Chad. Por su parte, Finnair y sus viajeros han apoyado Escuelas para Asia, una iniciativa para mejorar el acceso y la calidad de la educación de los niños desfavorecidos en 11 países de Asia/Pacífico.

Los ámbitos de actuación en los que desarrollan su actividad estas empresas son muy variados: medio ambiente, cambio climático, empleo, prevención del turismo sexual, educación, cultura, deporte, infancia, patrimonio, investigación, personas con discapacidad, colectivos en riesgo de exclusión, atención de población vulnerable… Además, en consonancia con el objeto de actividad de las entidades que promueven su acción social, los proyectos no tienen fronteras. Inciden en el ámbito más próximo –como es el caso de la Fundación Abel Matutes, que recibe el nombre del fundador de Palladium Hotel Group– o en los entornos en los que se opera, tal y como hacen Meliá o Iberostar, cuya fundación desarrolla proyectos en los 35 países en los que está presente el grupo mallorquín, siempre que estén en línea con sus valores y objetivos, según explican fuentes de la entidad, creada en 2004, que basa sus acciones en tres líneas: personas, educación e innovación social.

La Fundación Iberostar, dirigida por Gloria Fluxá, ha invertido más de cinco millones de euros en proyectos de contenido social, repartidos entre cerca de 200 iniciativas diferentes, que han favorecido a más de 350.000 personas. Entre sus últimas actividades se encuentra la rehabilitación de 10 centros educativos afectados por el paso del huracán Sandy, en la provincia de Santiago de Cuba.

Por su parte, desde la Fundación Abel Matutes, afirman que entre sus propósitos está el de intentar “llegar a todos los proyectos que nos plantean, lo que nos hace repartir el presupuesto en todo tipo de actividades”, aseguran los responsables de esta entidad, creada por Matutes en 1978, cuando fue elegido senador y decidió destinar la totalidad de su sueldo a iniciativas deportivas y sociales de los más jóvenes de Ibiza y Formentera. En 2017, esta fundación colaboró con 88 causas en estos territorios, 11 más que en 2016.

Personas con discapacidad de la Fundación Envera.

No todas las ayudas son aportaciones económicas. Hay empresas del sector turístico que también colaboran con ayudas de otro tipo, generalmente con alimentos o prestando sus propios negocios para fines solidarios y humanitarios, con la cesión de sus alojamientos, tal y como hacen, por ejemplo, NH Hotel Group, Meliá o la cadena Riu, que desde 2015 ofrece estancias gratuitas a los voluntarios de África Avanza, que así han podido colaborar en la atención médica a la población de Cabo Verde.

La implicación social de empresas turísticas, como las que aparecen en este reportaje, si bien es muy importante, no deja de ser insuficiente dados los desequilibrios sociales y económicos que persisten en muchos contextos, pero es un paso más, según ellas mismas aducen, en la transformación del mundo y en la construcción de unas sociedades más justas. De ahí la necesidad de que se sigan sensibilizando otras compañías de la importancia de su papel. Porque, como dice la representante de Envera, en el viaje de la vida hay plazas para todos, pues “todos tenemos un lugar en el mundo”.

RESPONSABLES
Una pequeña muestra de cómo la responsabilidad social corporativa de algunas empresas turísticas se convierte en acciones cuantitativas y cualitativas.
Fundación Iberostar. Creada en 2004, su objetivo se centra en las personas y colectivos menos favorecidos o en riesgo de exclusión. Ha invertido más de cinco millones de euros en proyectos sociales, repartidos entre 200 iniciativas que han favorecido a más de 350.000 personas.
Fundación Envera. Fundada hace 40 años por la Asociación de Empleados de Iberia Padres de Personas con Discapacidad, busca la integración sociolaboral de este tipo de personas, atendiéndolas en todo su ciclo vital. Cada año, más de 2.500 de ellas se benefician de sus actividades.
Fundación Abel Matutes. Su fin es promocionar la cultura, el deporte y la investigación científica o sociológica, así como la promoción y defensa del patrimonio medioambiental, artístico, cultural e histórico de Ibiza y Formentera. La presidenta de su comité ejecutivo es Carmen Matutes.
Meliá Hotels International-RSC. Esta empresa hotelera no cuenta con una fundación como tal, aunque sí desarrolla una línea social muy activa, que ha derivado de “conceptos filantrópicos a enfoques estratégicos”. Ese dinamismo le llevó a emprender en 2017 más de 1.200 iniciativas en materia de RSC, según fuentes de la empresa.