Cómo entrenar para ser un ganador

La motivación, el pensamiento y la actitud positiva atraen el éxito

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¿Y si el éxito fuera una actitud mental? Las técnicas de motivación deportiva defienden que la motivación y la predisposición al triunfo son esenciales para alcanzar las metas profesionales y personales.

Por Raúl Alonso. Ilustración: Romualdo Faura

A Valeria siempre le ha sonreído la vida, es una triunfadora”. Todos tenemos la tendencia a reconocer como exitosas a determinadas personas, de forma especial en el terreno laboral. Llevado al extremo, el mundo podría dividirse entre quien tiene éxito y quien no lo tiene, pero: ¿qué diferencia a unos de otros? ¿El éxito está marcado por la genética? ¿La posibilidad de triunfo es proporcional a la intensidad con la que lo deseamos?

“Todos tenemos una predisposición genética determinada, un biotipo, pero también influyen muchos otros factores: el entorno y, sobre todo, la actitud. Rafa Nadal posee un físico portentoso, pero la diferencia la marca su fuerza mental”. Un mensaje que Julio Alonso, director de Sanuk Escuela de Formación de Instructores, repite con insistencia a los participantes de sus cursos de coaching deportivo: “Podemos preguntarnos si esta cualidad es innata o si es posible desarrollarla, y mi opinión es que puede ser aprendida y entrenada”.

Es lo que otros llaman principio de sintonización. El escritor y conferenciante Alex Rovira explica en su libro La brújula interior (Empresa Activa, 2005) cómo actúa atrayendo lo semejante: si tu cerebro trabaja en una frecuencia de pensamiento determinada generará una especie de resonancia en la vida que atraerá lo semejante. Dicho de otra manera, pensamiento y actitud positivos atraerán automáticamente efectos positivos.

Si el cerebro trabaja en una frecuencia de pensamiento determinada, generará una especie de resonancia en la vida que atraerá lo semejante

El británico Tony Buzan, en El libro de los mapas mentales (Urano, 1996), defiende que cada vez que tenemos un pensamiento, un recuerdo, trazamos una red neuronal y, cuanto más transitemos esta red neuronal, más activo estará su “rastro nemotécnico”. Es como una especie de impresión bioquímica y electromagnética que será más reconocible y fácil en virtud de su utilización: cuando visitas por primera vez a un amigo en su nueva casa, el primer día cuesta un mayor esfuerzo localizarla que el segundo o sucesivos. Del mismo modo, si enfoco la mente en el éxito que deseo obtener estaré trazando esa red neuronal determinada y me será más sencillo lograrlo.

ROMPER CON LAS AUTOLIMITACIONES
Teoría que recoge el coaching deportivo. Para Alonso, el logro dependerá en buena manera de lo que seamos capaces de hacer, pero también de la mentalidad con la que afrontemos la tarea. Una enseñanza básica tanto para triunfar en el deporte como en otras áreas de la vida.

“La primera premisa es vencer las trabas que nos autoimponemos. En un sentido general son nuestras propias creencias las que limitan nuestro éxito”, explica Alonso. Unas limitaciones que en la vida real llevan a no querer competir en determinadas situaciones que valoramos superan nuestras capacidades. Es muy probable que cuando renunciamos a un ascenso o a concursar para gestionar los viajes de un gran cliente, tomemos esa decisión en base a creencias muy íntimas sobre las que vamos construyendo nuestras vidas. Y que, en opinión de este experto, tienen mucho que ver con la educación que recibimos de los cero a los seis años.

CEREBROS EN MODO GANADOR
Es muy complicado ganar cuando el cerebro no dirige las emociones de forma adecuada hacia la meta. Julio Alonso propone 10 preguntas básicas para trabajar la motivación y “dirigir los pensamientos, actitudes, lenguaje y sentidos en la dirección adecuada”:
1. ¿Crees que puedes elevar tu rendimiento?
2. ¿Cómo sabes que estás dando lo mejor de ti?
3. ¿Sabes cómo obtener los mejores resultados?
4. ¿Aprendes más de las victorias o de las derrotas?
5. ¿Eres consciente de que se aprende a ganar igual que se aprende a perder?
6. ¿La información que envías a tu cerebro es la correcta?
7. ¿Disfrutas haciendo lo que haces?
8. ¿Sabes cuáles son tus capacidades y habilidades?
9. ¿Qué haces para mejorarlas?
10. ¿Te gustaría instruir a tu cerebro para saber transformar una situación límite en una oportunidad para ganar?
Si las repuestas no te convencen, deberás entrenar para trabajar nuevas ideas y experiencias. El objetivo es que el cerebro integre de forma natural esa nueva información para crear y avanzar en un estado mental ganador. Y es así como debemos utilizar nuestro pensamiento e imaginación para acercarnos al logro.

Lo comprobamos cuando vemos que otro al que consideramos un igual –un compañero de despacho o una empresa de la competencia, por ejemplo– fue el elegido. La diferencia radica en que ellos reaccionaron de forma diferente a un mismo reto. Pero es posible superar la impronta que limitó nuestro poder real de decisión: “Con un entrenamiento adecuado, cualquiera de nosotros puede prepararse y formarse para ganar, e incluso contribuir a crear una cultura de éxito en el equipo. Lo importante es ser conscientes de que podemos ser mejores y que nos merecemos tener éxito”.

QUÉ ENSEÑA EL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO
“El entrenamiento deportivo produce una adaptación fisiológica de mejora: Trabajamos las creencias personales, visualizamos qué somos capaces de hacer y ponemos en marcha estrategias para lograrlo. Un aprendizaje que también se traslada al mundo empresarial”. Alonso identifica cinco de las cualidades que todo profesional que persiga el éxito debe entrenar, pero advierte de que “para ganar hay que hacer un entrenamiento total: físico, técnico y mental-emocional”:

· Marcar el objetivo. Sin una meta clara no hay ruta del éxito pero, como en una competición ciclista, debe haber otras metas intermedias. Alcanzarlas sirve de estímulo inmediato para mantener alta la motivación y confirmar que se avanza hacia el objetivo previsto.

· Sentir pasión. Del mismo modo que el deportista disfruta del entrenamiento, el profesional del turismo debe sentir pasión por sus rutinas diarias, el contacto con el cliente o la resolución de problemas: “La pasión convierte en posible lo imposible”.

Sin una meta clara no hay ruta del éxito pero, como en el ciclismo, debe haber otras metas intermedias

· Ganar autoconfianza. Un sentimiento personal que nace de la armonía entre las capacidades y habilidades que entrenamos en el ejercicio profesional y los valores que defendemos para alcanzar esas metas. Debe haber coherencia entre lo que queremos, lo que hacemos para conseguirlo y la ética que defendemos. Coherencia que, además, debe mantenerse tanto en el éxito como en el fracaso.

· Decidir con responsabilidad. La mentalidad ganadora consume grandes cantidades de conocimientos y habilidades. Por ello, no basta con entrenar: también hay que formarse de forma continuada. Un ejercicio de responsabilidad y compromiso con el objetivo que debe mantenerse en el tiempo y en cada una de las muchas decisiones que se van a ir tomando.

· Practicar el liderazgo natural. Además de creer en uno mismo, hay que creer en el equipo. El éxito no debe vivirse como una meta o experiencia individual, sino como una labor conjunta a la que el líder aporta seguridad, confianza e ilusión: “El líder responde al éxito con honestidad, y sin dramatismo al fracaso”.