Qué debe contar el CV de un profesional del turismo

El currículo otorga visibilidad y credibilidad al candidato, por lo que la diferenciación se hace vital

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Nadie desprecia el valor de un buen currículo. Sin embargo, ¿dónde resolver las dudas que se repiten cada vez que se inicia su redacción? ¿Tres páginas es demasiado largo? ¿Cómo pongo en valor mi experiencia? ¿Lo explico todo? Una profesional internacional en la redacción de este tipo de documento comparte su experiencia.

Por Raúl Alonso. Ilustración: Romualdo Faura

Un mal currículo impide alcanzar el puesto deseado”. Que la advertencia de Maike Hennig no impida contestar con honestidad: ¿cuánto tiempo dedicaste al currículo en la última ocasión que te postulaste a un puesto? Quizá la respuesta esté en la demoledora conclusión de una investigación de la firma de recursos humanos Adecco: “Cuatro de cada cinco currículos son descartados por no contener la información adecuada o estar mal redactados”. Un problema al que no es ajeno ni el profesional del turismo más experimentado.

“Tiene la tendencia natural a redactar mucho más de lo necesario”. La advertencia vuelve a ser de Maike Hennig, resume writer o escritora certificada de currículos especializada en profesionales con carreras internacionales: “En la mayoría de los casos, los ejecutivos tienen muchos años de experiencia y logros, y su principal preocupación es olvidar. Además se encuentran con la gran dificultad de sintetizar y resaltar las competencias y habilidades más importantes. Hablar sobre uno mismo no es sencillo”.

Es ahí donde expertas como Hennig pueden marcar la diferencia en un proceso de selección. Desde Perfiles Profesionales, la empresa de servicios laborales de la que es socia, trabaja en elaborar documentos de carrera que “otorgan visibilidad y empleabilidad, sobre todo demostrando la profesionalidad y credibilidad del candidato”. Pero, ¿qué diferencia un buen currículo de otro excelente?

Los perfiles en las redes sociales tienen que estar redactados para causar muy buena primera impresión y ser coherentes con el currículo

Hennig reflexiona: “Tiene una misión fundamental y es causar una gran impresión en el lector. Cuando lo hace, nos llaman para una entrevista de trabajo, y es entonces cuando se convierte en excelente”. El gran reto es crear ese diseño único, con un contenido que refleje una personalidad única, y cuando se logra debe guardarse como un tesoro.

“Cuando tengas un currículo muy bien hecho, recomiendo no mostrarlo a nadie”, explica Hennig en la que considera una de sus más importantes recomendaciones: “Imagina que un reclutador ve dos currículos del mismo estilo, no puede distinguir quién tiene el derecho de autor. Así que guarda tu diseño para ti y no lo muestres a nadie que no sea un reclutador o headhunter”. No desaprovechamos la ocasión para que esta experta arroje más luz sobre alguna de las dudas más comunes a la hora de enfrentarse a la redacción del currículo.

1. ¿Sigue siendo imprescindible en la era de LinkedIn y las redes sociales?
“Sí, porque todavía es el documento que todos los empleados de Recursos Humanos solicitan cuando reclutan personas. Es nuestra tarjeta de visita y presentación”, explica Hennig. Debemos vendernos y conseguir que el reclutador lea el nuestro de entre las decenas, a veces miles, de documentos que recibe. Nuestros perfiles en las redes sociales también tienen que estar redactados para causar muy buena primera impresión, por eso no son excluyentes, deben ser coherentes el uno con el otro”.

2. Me resulta imposible reducir en dos folios 20 años de experiencia. ¿Qué hago?
“No existe ninguna regla sobre el número adecuado de páginas. Dicho esto, debe ser redactado de la manera más precisa, siempre que permita venderse de la mejor manera posible. Lo que hay que tener en cuenta es que, en un proceso de selección, un reclutador dispone de escaso tiempo para cada currículo por lo que, si novelamos el nuestro, lo único que conseguiremos es que no aprecie nuestro perfil y nos descarte”, según la experta.

DEL ERROR MÁS COMÚN AL PODER DE UNA SONRISA
El error. “La falta de adecuación del currículo al puesto solicitado”, asevera Maike Hennig. En opinión de esta experta, lo importante es aceptar que un único currículo estándar no vale para todo: “Hay que elaborarlo en función del puesto y los objetivos de carrera”. Una deficiente ortografía y la mala redacción completan el podio de pecados capitales de este documento.
La carta de presentación. Su misión, como la del currículo, es resaltar “qué es lo que te convierte en único, cómo te diferencias de los demás y qué valor vas a aportar a la organización”.
El diseño. Es un importante elemento diferencial pero, ¿debe impactar o ayudar a la lectura? Hennig recuerda que tenemos escasos segundos para llamar la atención, por lo que “lo más importante es impactar”. Dicho esto, el diseño visual tiene que ser coherente con el sector y puesto: no será igual el de un director creativo de marketing que el de un agente de turismo.
La foto. La elección de la imagen que acompaña al currículo es una de las más complejas, pero la recomendación es sencilla: sonríe. “La sonrisa siempre hace a la persona más amable y simpática pero en el turismo, donde muchos están de cara al cliente, es un elemento aún más fundamental”.

3. ¿Qué extensión debe tener un currículo?
En opinión de Hennig, aunque recientemente apareció una nueva corriente que recomendaba reducirlo a una sola página, esta recomendación no es aplicable en la mayoría de los casos. “Partiendo del hecho de que no hay ninguna norma, desde mi experiencia, el currículo de un perfil senior suele tener de dos a tres páginas. Con menos contenido te vendes de manera escasa, y si hay contenido de más siempre veo posibilidades de mejora para cortarlo, sintetizarlo y hacerlo más preciso”.

4. Mi perfil es como el de tantos otros. ¿Cómo puedo demostrar que soy único?
Es cierto que el currículo debe indicar por qué se es único, pero esta labor es, según la especialista, en ocasiones muy complicada. “La redacción de este documento debe partir de una reflexión interna sobre quién soy, la formación que tengo y cómo he llegado hasta aquí, qué me define, qué competencias tengo y qué quiero trasmitir… En ocasiones aconsejo consultar esta cuestión con un coach para tener claros estos principios antes de empezar a trabajar con un redactor de estos documentos”.

No hay ninguna norma, pero el currículo de un senior debe tener de dos a tres páginas. con menos contenido se vende de forma escasa

5. ¿Cómo explicar que un parón laboral se debió a la crianza de los hijos?
Para estos perfiles, Hennig recomienda la elaboración de un currículo funcional, en el que se dé prioridad a la experiencia, logros y competencias frente a la redacción cronológica: “En este tipo de redacción, la cronología de puestos la sitúo al final del documento, indicando que durante un determinado tiempo estuve dedicado a la mejor tarea del mundo, la de la crianza de los hijos”.

6. ¿Y si ese parón es debido a una situación de largo desempleo?
En este caso aconseja hacer lo mismo, “pero es importante tener claro que un reclutador hábil preguntará por esos períodos en blanco, por lo que es vital tener preparada la respuesta”.

7. En el turismo se premia la movilidad y los idiomas. ¿Debo empezar por ahí?
“Siempre se han de remarcar aquellas competencias que sean más demandadas por el sector o por la oferta de trabajo. Y siendo cierto que nuestra redacción se ha de dirigir a este objetivo, también lo es que lo importante es aquello que hace destacar sobre los demás, lo que nos convierte en únicos. Hay que mostrar qué puedes ofrecer y aportar al futuro empleador”, concluye la experta.