Delhi, más allá de los bramanes y el imperio

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Los jardines Lodi, parque de 360.000 m2 que alberga varios edificios de esta dinastía afgana del siglo XV.

La capital de India es como una caja de bombones: está llena de gratas sorpresas. Los 25 millones de personas que la habitan están muy presentes en cada poro de la ciudad, pero también lo están los imperios que han pasado por ella y la fantasía que albergan sus bazares.

Por Lucas Valdecillo

Una sofisticada arquitectura colonial, mercados de dimensiones incalculables, la mezquita más grande de India, un agresivo tráfico donde es imprescindible saber driblar a toda velocidad, montañas de cardomomo, una ciudad habitada desde hace 3.000 años, una contaminación atroz… y una cocina llena de emociones y experiencias, tanto al entrar como al salir del cuerpo. Todo eso, y mucho más, es la maravillosa ciudad de Delhi. Casi nadie sale indiferente después de visitarla, no hay termino medio: o la amas o la detestas.

Quizá la mejor manera para empezar sea por dos lugares excepcionales que son emblema de la ciudad y están un poco retirados del centro. La Casa de la Oración Bahaí, conocida entre la población como El templo de flor de loto, por su similitud. “Fue erigida por el arquitecto Fariburz Sahba en 1986, con la intención de proporcionar un espacio espiritual de concordia entre religiones, donde los visitantes son invitados a orar siguiendo la fe que profesen”, indica un guía que está ilustrando a un grupo de turistas de Salamanca.

Guardia del presidente durante la celebración de la fiesta nacional.

El otro emplazamiento excepcional de introducción a los tesoros que guarda la ciudad es Qutb Minar, un recinto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad en el que, por encima de sus ruinas, destaca el minarete más alto de India que, con sus 72 metros de altura, parece querer tocar el cielo.

EN LA VIEJA DELHI
Unas colosales murallas de arenisca roja configuran la protección del Fuerte Rojo, un palacio-fortaleza que fue construido durante el siglo XVII por parte del emperador mongol Shah Jahan. A él se accede mediante la puerta principal, denominada Lahorre. Ya en el interior lo que más sorprende es el Diwan-i-am, un precioso atrio de columnas con una sucesión de arcos lobulados que hipnotiza, destinado a dar audiencias públicas. Las privadas se daban en el Diwan-i-Khas, un delicado edificio de mármol blanco con interesantes tallas e incrustaciones de piedras preciosas.

Junto a él está el Khas Mahal, las dependencias privadas de la familia imperial, cuya intimidad era guardada mediante laboriosas celosías de mármol que cubren los principales vanos del edificio. Mientras observamos un detalle de una columna, un anciano que va mendigando con una débil voz cuenta: “El dueño de este palacio nunca pudo vivir en él. Su hijo Bahadur Shah Zafar, el último emperador mongol que hubo en Delhi, lo traicionó encarcelándolo en el fuerte de Agra”.

Pasear por la avenida de Chandni Chowk, la arteria que articula los bazares más significativos de la Vieja Delhi, es sumergirse en un excitante mundo de sensaciones que aturdirán al viajero más avezado; donde los olores más sublimes se mezclan con los gases que despiden vehículos anclados en un atasco, que a partir de medio día se torna eterno. La avenida es un gran mercado de electrodomésticos, ropa y bisutería, donde cuadrillas de porteadores empujan carretillas con cargas descomunales para distribuir las mercancías entre los diferentes bazares de la zona; sorprende lo extendido que está el uso de la tracción humana.

 

A partir de Chandni Chowk son accesibles los bazares de Dariba Kalan, para comprar plata; el de Kinari, famoso por ofrecer los mejores turbantes para bodas, y Nai Sarak, un lugar interesante para adquirir saris. Cuando termina Chandni Chowk, empieza la calle Khari Baoli, que alberga el bazar más sugerente para los sentidos: el de las especias. Su aire está impregnado de aromas que seducen. Es fácil percibir con intensidad en la nariz la esencia de la pimienta, el clavo, el jengibre, la vainilla, la nuez moscada, la cúrcuma, el comino o el anís, que van asaltando al viajero a medida que camina entre las mercancías de las tiendas.

Monumentos mongoles y olor a especias salpican la ciudad

Ubicada en la maraña urbana que configuran los bazares, se alza sobre ellos Jama Masjid, la mezquita más grande de India, con capacidad para 25.000 fieles. Está realizada en mármol blanco y arenisca roja, y fue mandada construir también por el emperador mongol Shah Jahan en el siglo XVII. El edificio se abre a un gran patio y está rematada por tres cúpulas magníficas y dos alminares de 40 metros de alto, que brindan unas vista sobrecogedora de la cubierta del templo y el amasijo urbano que configura la ciudad. El interior es de una gran belleza y accesible para los no musulmanes.

LA CIUDAD NUEVA
Si observamos un mapa de Delhi, llama la atención el trazado urbano que dibuja Connaught Place, una plaza entorno a la que se forman dos anillos de edificios, donde nacen calles en todas direcciones distribuyendo el tráfico radialmente. Es el corazón colonial de Nueva Delhi, y el vestigio arquitectónico más peculiar que dejaron los británicos en la capital.

Su nombre lo debe al tío paterno de Jorge V y es fácil imaginar a la alta sociedad local de la época junto a los colonos caminando por los soportales de este gran complejo arquitectónico de corte clásico: sus inmensas columnas y fachadas enjalbegadas evocan la arquitectura de la ciudad de Cheltenham. Allí se encuentran las tiendas más exclusivas de Delhi y muchos restaurantes internacionales. Al pasear por esta India más moderna, casi parece que lo visto en la Vieja Delhi sea un sueño del siglo pasado.

El Mausoleo de Humayun inspiró las líneas del Taj Mahal; para algunos, el de Delhi lo supera en belleza

Nueva Delhi, la moderna ciudad que diseñaron los británicos en 1911, es obra del arquitecto Edwin Lutyens, que trazó una nueva urbe de amplias avenidas e imponentes edificios de aires imperiales para albergar la administración de la colonia, que actualmente están ocupados por los ministerios del Gobierno nacional. En el inmenso bulevar Rajpath, el viajero encontrará la Puerta de la India, que emula un inmenso arco de triunfo que Lutyens construyó para honrar la muerte de los cerca de 90.000 soldados del ejército indio que murieron en la I Guerra Mundial. En sus inmediaciones está Gandhi Smirit, la casa donde vivió sus últimos 144 días Mahatma Gandhi, hasta que fue asesinado de un disparo por un integrista hindú el 30 de enero de 1948; se pueden ver marcados en el suelo del jardín sus últimos pasos hasta el lugar en el que cayó abatido, donde se alza un templete.

El mausoleo de Humayun es un ejemplo del arte mongol en India. Fue mandado construir en el siglo XVI por Haji Begum, la esposa principal de origen persa del emperador mongol Humayun.

TEMPLOS PARA TODOS
Los monumentos del imperio mongol que salpican la ciudad adquieren su belleza más sublime en el mausoleo de Humayun. A él se accede por una discreta puerta que introduce al visitante en los jardines que albergan esta obra maestra de la arquitectura religiosa, que aúna elementos mongoles y persas. Se cuenta que fue mandada construir durante el siglo XVI por Haji Begum, la esposa principal de origen persa del emperador mongol Humayun.

La tumba inspiró el diseño y las líneas del Taj Mahal. Sin embargo, para algunos, Humayun lo supera en belleza después de la restauración que recibió en 2013. El mausoleo se alza flamante sobre un pedestal de arcos adosados a pilares, ornamentada con elementos geométricos característicos del arte islámico, y está rematado por una inmensa cúpula blanca.

A menos de un kilómetro se erige Hazrat Nizam-ud-din Dargah, un templo de mármol blanco dedicado al santo sufí Nizam-ud-din-Auliya. Un emplazamiento sagrado que rezuma espiritualidad y aires de otra época. Antes de acceder al santuario hay que sortear una calle abigarrada de restaurantes que conduce hasta la entrada, donde hay varios vendedores de pétalos de rosa e incienso que, además, guardan los zapatos por un puñado de rupias. A partir de aquí el visitante caminará descalzo por una serie de largos pasadizos enlazados. A cada paso se topará con un mendigo, que le mostrará su defecto físico por el cual esta condenado a la mendicidad.

Finalmente se accede al santuario, que suele estar lleno de peregrinos venerando las tumbas de numerosos santones que quisieron enterrarse lo más cerca posible de Nizam-ud-din. Conviene realizar la visita durante la puesta de sol para asistir a la plegaria y disfrutar de los qawwali, cantos sacros sufíes que cada día elevan a este lugar al cielo; será una experiencia que difícilmente olvidará.

UN IMÁN CREATIVO

Por el papel fundamental que juega en India como centro difusor de cultura y conocimiento, la capital es un polo de atracción de talento. Hasta ella llegan cada año miles de jóvenes en busca de un sueño, lo que la convierte en un hervidero artístico que emana conocimiento en todas las actividades donde la creatividad es fundamental. Ellos son un ejemplo.

MINISSHA LAMBA
Actriz muy cotizada por la industria cinematográfica de Bollywood, que goza de fama y prestigio en todo el país. En la actualidad ha adquirido una popularidad sin precedentes, y se ha convertido en un referente para la juventud, debido a su continua aparición en series televisivas.

KUNAL KAPUR
Es el chef del momento, nacido en Delhi y forjado a lo largo de una carrera que le ha llevado a peregrinar por prestigiosos restaurantes de todo el país. Se ha convertido en una celebridad de la cocina india, también por ser juez de Master Chef. Ha renovado la cocina tradicional, con un estilo muy personal.

SUNIDHI CHAUHAN
Una de las cantantes más reconocidas dentro del panorama musical de India que saltó a la fama nacional gracias a la canción Ruki Ruki, que fue parte de la banda sonora de la película Zindagi. Goza de cierta popularidad en Brasil por su participación en la banda sonora de la telenovela Una historia de amor.

UN PAÍS ESPIRITUAL

Si por algo destaca un viaje a India es por su espiritualidad, que impregna todos los aspectos de la vida, incluso en una megalópolis como Delhi. El 80% de la población practica el hinduismo, una de las religiones más antiguas del mundo; se estima que surgió por lo menos 300 años aC. Carece de fundador, autoridad central o jerarquía
y no es proselitista.

IDEARIO
El hinduismo contiene diversas filosofías que tienen en común una base que las aglutina: creen en un ente metafísico denominado Brahmán que es eterno, infinito y no creado. Todo lo que tiene existencia es fruto o emana de Brahmán que, a la postre, vuelve a él.

SUS DEIDADES
Son manifestaciones de Brahmán. Entre ellas destacan Brahmá, el creador del universo que suele ser representado con cuatro cabezas; Visnú (en la imagen), que preserva y protege lo bueno del mundo y se le representa con cuatro brazos, y Shiva, el destructor, que es esencial para que exista la creación y se le representa a veces mediante un símbolo fálico.