Holanda, con mentalidad de diseño

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Fachada de la factoría de diseño de Piet Hein Eek, en Eindhoven.
En 2017 se cumplen cien años del nacimiento de la revista ‘De Stijl’, que dio lugar al movimiento artístico del mismo nombre. Varias ciudades de Holanda lo celebran mostrando al mundo los hitos arquitectónicos, pictóricos y de diseño que han convertido al país en un auténtico generador de artistas.

Por Pedro Grifol

Hace un siglo comenzó a gestarse en varias ciudades de Holanda (Eindhoven, Bergeijk, Leiden…) un nuevo lenguaje pictórico que, pronto, se trasladó a la arquitectura, el interiorismo, la moda o la publicidad. Basado en el uso de la geometría y de los colores primarios, también provocó el nacimiento de la tradición holandesa por el diseño, que tuvo su réplica en la revista De Stijl: redactada en neerlandés, contaba solo con unos pocos centenares de suscriptores, pero su proyección internacional fue inmensa. Detrás se escondían algunos de los iconos con los que se identificaría la estética de este movimiento vanguardista: el pintor Piet Mondrian y su particular lenguaje visual; o Gerrit Rietveld, responsable de dos puntos de inflexión creativa, la Silla roja y azul y, posteriormente, Casa Schröder.

Aquellos nombres y sus creaciones se convierten ahora, en distintas ciudades de Holanda, en una exposición casi de carácter nacional en la que el viajero que lo desee podrá conocer los diferentes hitos arquitectónicos, pictóricos y de diseño en general que este movimiento generó hace ahora un siglo. De hecho, uno de los momentos álgidos de la celebración tendrá lugar del 21 al 29 de octubre de este año en Eindhoven. Allí, muchos profesionales y todas las disciplinas y aspectos imaginables del diseño se darán cita durante la Semana del Diseño Holandés, a la que se estima que acudirán 300.000 visitantes (según cifras del año pasado). Pero no será, ni mucho menos, lo único.

Muestra de la ‘Silla roja y azul’ creada por Gerrit Rietveld, que supuso todo un hito en el diseño de mobiliario.

LA CULPA FUE DE KANDINSKY
Pero ¿cómo empezó todo este movimiento que ahora celebramos? En 1913, Theo Van Doesburg (1883-1931) es un joven pintor de influencia impresionista que, al leer la novela autobiográfica Pasos de Vasili Kandinsky, entiende que la verdadera dimensión espiritual de la pintura surge de la mente del artista y no de la realidad natural. Su inquietud intelectual le llevó a la creación de la revista De Stijl, de la que aparecieron 90 números, entre 1917 y 1931.

Por su parte, ocho años mayor que Van Doesburg, Piet Mondrian (1872-1944) era un artista considerado en los círculos parisinos, cuya obra desembocó en la pintura de lo absoluto con su propia teoría estética, el neoplasticismo. Llevó el arte abstracto hasta sus últimas consecuencias. Por medio de una simplificación radical, tanto en la composición como en el colorido, intentaba exponer los principios básicos que subyacen a la apariencia. Pinturas totalmente geométricas con colores primarios (azul, rojo y amarillo) sobre fondo blanco.

Por entonces, el movimiento ya reivindicaba la atracción de la pintura hacia la arquitectura y viceversa, el diseño gráfico como herramienta de experimentación plástica y el diseño de muebles e industrial, acercando la experiencia estética a los usos cotidianos para integrarla en un orden estético más amplio. El traslado de la redacción de la revista a Weimar sirvió, precisamente, para solidificar estos principios. Allí, Van Doesburg conoció al arquitecto que, de alguna forma, acabaría inspirando una segunda evolución teórica del movimiento: Gerrit Rietveld (1888-1964). Con él realizaría varios proyectos, una relación que podría resumirse con esta sencilla máxima: “La arquitectura debería ser elemental, económica y funcional… y no monumental”.

En 1911, Gerrit Reitveld puso en marcha su propia fábrica de muebles mientras estudiaba arquitectura. En 1918 diseñó la famosa Silla roja y azul, que hoy en día constituye la genuina expresión de los planteamientos del movimiento De Stijl y se ha convertido en objeto de culto a poseer por los conservadores de los museos de diseño de todo el mundo.

Museo Municipal de La Haya (Gemeentemuseum), vestido con los colores de Piet Mondrian para celebrar la exposición que sobre él acoge este año.

En 1923 construye en Utrecht la Casa Schröder, su obra maestra, Patrimonio de la Humanidad desde 2000. Se trata de una vivienda unifamiliar  que revolucionaría la forma de disponer los paneles interiores, que se mueven o pliegan para dejar el espacio abierto durante el día y ser cerrado por la noche para formar dormitorios.

DISEÑO INDUSTRIAL
El único edificio industrial diseñado por Gerrit Rietveld fue la Tejeduría De Ploeg (en 1957), construido en la pequeña localidad de Bergeijk, cerca de Eindhoven. Después de permanecer varias décadas abandonado, en abril de 2017 reabrió sus instalaciones tras una renovación masiva bajo el patrocinio del nuevo propietario Bruns, una empresa que diseña museos y espacios expositivos en todo el mundo… además de algún que otro complicado artilugio para artistas conceptuales. De entre las obras realizadas por Bruns cabe destacar el Museo Nacional del Ejército de Londres y el Museo del Fútbol de la FIFA en Zúrich.

Originalmente encargado por un colectivo socialista, conocido como De Ploeg, la antigua fábrica de tejidos fue construida con unas enormes claraboyas y un inusual techo de dientes de sierra que permitía que la luz del sol inundara el espacio. El diseño de la fábrica difumina la línea entre el interior y el exterior: una de las marcas Rietveld.

El edificio y el hermoso parque que lo rodea, diseñado por el prestigioso arquitecto paisajista Mien Ruys, se construyeron siguiendo los principios sociales de la empresa De Ploeg. Según los deseos de los propietarios de la fábrica, el edificio y el parque tenían ambos que ser lugares agradables en los que los trabajadores pudieran disfrutar de su tiempo. Ahora, los visitantes de 2017 también pueden disfrutarlo participando en el tour guiado Rietveld, simplemente paseando, yendo en bicicleta a su propio ritmo o disfrutando de su campo de minigolf.

El barrio de Jordaan, en Ámsterdam, es una muestra de las ideas más rabiosas del diseño holandés

El recién nombrado director y gerente de la firma, Jan Brugmans, hace hincapié en el trabajo de remodelación del edificio: “Queríamos rejuvenecer colores, patrones, texturas… y encargamos la renovación, en 2016, al estudio de arquitectos Diederendirrix de Róterdam, y al diseñador Aart van Asseldonk, como encargado de proyectar el nuevo espacio interior”. Bruns es ahora estudio de arquitectura, laboratorio creativo, taller y restaurante. Cuenta también con un centro de visitantes abierto al público, situado en la parte delantera de la estructura, donde se ofrece una exposición permanente sobre la historia del edificio, además de una programación con exposiciones de arte temporales.

MANUFACTURAS CON PEDIGRÍ
El diseño holandés ha seguido generando grandes figuras. Una de las más recientes pero ya consolidadas es la de Piet Hein Eek (Pumerend, 1967). Su prestigio empezó en 1990 cuando proyectó sus armarios classic cupboard. Simplemente los tituló Scrapwood (armario de madera reciclada), ya que fueron construidos con pedazos de este material combinados aleatoriamente. En ese momento, los armarios de madera scrap (desecho) causaron una gran sensación, y fue percibida por muchos colegas como una audaz reacción contra la producción industrial y los diseños convencionales. Ahora es, sin duda, el más importante y prolífico creador de infinidad de cosas: desde armarios hasta edificios, pasando por todo tipo de accesorios útiles (o no) y artículos para el hogar, productos de escritorio, relojes o gafas.

Su factoría de producción está ubicada en una antigua fábrica Philips a las afueras de Eindhoven, que abarca una superficie de 11.000 m2, donde trabajan más de cien empleados y donde se ubican las oficinas, tienda, varios espacios expositivos, sala de reuniones, un coffee-shop y un restaurante para visitantes. La importancia de Eek en su país es tal que, en 2015, el Museo Stedelijk de Ámsterdam dedicó una exposición retrospectiva a sus creaciones.

En otro contexto, y también digno de mención, es el barrio de Jordaan, en Ámsterdam (en él, por cierto, vivió Rembrandt varios años). En sus calles han surgido, en los últimos tiempos, las boutiques más trendy, los restaurantes más novedosos y las más rabiosas galerías de arte. Allí se encuentra la tienda y showroom de la firma Moooi, creada por otro de los grandes: el diseñador Marcel Wanders (Boxtel, 1963). Un lugar para descubrir más ideas, quizá más románticas, en lo que a diseño se refiere, con esa pátina de fantasía que le exigimos a esos productos llamados diseño.

CON ESTILO PROPIO

Formados en las prestigiosas escuelas de diseño del país como ArtEZ de Arnhem, Gerrit Rietveld Academie de Ámsterdam o la Design Academy de Eindhoven –a la que The New York Times ha calificado como “actualmente, la mejor academia de diseño del mundo”–, los nuevos creadores holandeses triunfan en cualquiera de las disciplinas elegidas.

AART VAN ASSELDONK
“Me gusta emprender grandes proyectos a la vez que cuidar los pequeños detalles. Para empezar, el nuevo diseño del espacio interior de la vieja De Ploeg me inspiré en el Ojo de carpintero de Rietveld, insertando una nueva fachada y una monumental pared divisoria en madera de roble”.

INDUSTRIA EEK
Desde hace un año, los productos de la Factoría Piet Hein Eek (muebles, lámparas, floreros, menaje…) están diseñados también para Ikea, donde se venden despiezados. Pero el lema del mediático diseñador es: “Producido en serie… que no se siente como producido en serie”.

ATELIER NL
Lonny van Ryswyck y Nadine Sterk son ceramistas y componen el llamado Atelier NL. Su trabajo artístico consiste en explorar la rica diversidad del barro. “Nos preguntamos: ¿qué nos enseña la madre Tierra?… Y el horno revela sus tesoros en varios colores”.

MONDRIAN REVISITADO

El estilo pictórico de Piet Mondrian y del movimiento De Stijl ha sido homenajeado y recreado en el mundo de la moda con gran profusión. Sus emblemáticos cuadros compuestos por rectángulos de colores primarios han ejercido una considerable influencia en el mundo de las pasarelas y perdura todavía en la actualidad.

YVES SAINT LAURENT
La Colección prêt-à-porter Mondrian, que el diseñador Yves Saint Laurent presentó en su desfile de moda otoño-invierno de 1965, tuvo su inspiración en los cuadros del famoso pintor neerlandés que, para el diseñador francés, pertenecen a un “idioma universal”.

BALMAIN
Cuando el diseñador galo Pierre Balmain era aún niño, el movimiento De Stijl estaba en pleno apogeo. Años después, en la Paris Fashion Week 2016, su casa (una de las más reputadas de la capital francesa) presentó una colección basada, precisamente, en los collages tan típicos de los creadores holandeses y que nos hace recordar cuadros con vida: el espíritu de Mondrian ondeó en estas creaciones.