Juan Luis Pinto combina su trabajo en Halcón Viajes con la escritura y el teatro

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COMPAÑEROS DE VIAJE. Este espacio presenta a los protagonistas del sector del viaje poniendo el foco en aquello que más nos caracteriza y diferencia: el factor humano.

El cielo puede inspirar

Por: José María Paredes Hurtado

Juan Luis es un hombre polifacético. Combina su trabajo como director de Halcón Viajes en Málaga con su faceta de escritor, dramaturgo y actor.

Dice que la afición por las letras le picó desde muy joven, “con apenas 9 o 10 años ya escribía historias”. Desde entonces no ha parado. “Para mí la escritura es un veneno”, confiesa.

Hasta la fecha, Juan Luis ha escrito tres novelas, cuatro obras de teatro y dos guiones de cortometrajes. Eso sí, puntualiza, nada relacionado con sus quehaceres en el sector de los viajes, al que ha dedicado los últimos 46 años de su vida.

Ello, a pesar del “cariño” que tiene hacia su profesión, en la que se siente muy querido. De hecho, comenzó con muy pocos años como aspirante a botones en Viajes Meliá, empresa en la que estuvo 14 años antes de incorporarse a Halcón, en donde lleva ya 26.

Pinto reconoce que compaginar tanta tarea no ha resultado fácil. Ha tenido que renunciar a su tiempo libre y, con frecuencia, sacrificar a su familia.

LAS ENSEÑANZAS DEL TURISMO
Piensa, no obstante, que su trabajo, con tanto viaje a cuestas, le ha ayudado a desarrollar su afición como narrador: “Yo soy la lucecita que está siempre encendida en los aviones”, repite a menudo. De hecho, sus obras, en buena parte, carecen de patria y rebosan de anotaciones hechas en los cielos.

Operar en este sector, además, le ha permitido perfeccionar dos aspectos cruciales en la creación: ”La observación y la empatía”, confiesa. En los últimos años, Juan Luis se ha volcado con el teatro. Y no solo como autor. También es parte de Gibralfaro, un grupo de teatro en el que igualmente participa Marisol, su mujer. El elenco prepara estos días la obra Marat/Sade.

Y, entre ensayo y ensayo, el malagueño aguarda la salida de su próxima novela, que en esta ocasión estará adscrita al género negro. Será su cuarta obra, tras El vigía Puerta Oscura (2013), La ciudad deseada (2007) y Virtudes, un nombre de mujer (2004), su primer título, que ahora está adaptando para el cine.

Con todo, hay un trabajo que le ocupa en estos momentos de modo particular. Es un libro de cuentos que está escribiendo, en principio, para un único destinatario: su nieta, que está a punto de nacer.

Y ejercer de abuelo será, a partir del instante de ese nacimiento, un nuevo papel que habrá de sumar a sus cometidos actuales. Una tarea que, probablemente, le restará también parte de su ocio. Pero a la que dedicará, seguramente, la misma devoción que al resto de sus actividades.