Los caminos del Inca

3186
El camino por las escarpadas cumbres andinas.
El camino por las escarpadas cumbres andinas.
A lo largo de 30.000 kilómetros, la red vial que un día ayudó a cohesionar el imperio Inca recorre la cordillera andina, pasando por los más diversos paisajes coronados por la joya del Machu Picchu, su corazón. Desde 2014, esta ruta es Patrimonio de la Humanidad.

Por: Nazaret Castro

Sorprendió a los cronistas españoles del siglo XVI por su eficaz funcionamiento y su limpieza. Hay quienes la comparan, por su tamaño y la destreza que desplegaron sus constructores, con la Gran Muralla China. Gracias a esta red vial, el Inca, el soberano del mayor imperio precolombino, podía degustar pescado fresco que le llevaban desde la costa, a 200 kilómetros del Machu Picchu, en solo 24 horas; y, gracias a los mensajeros encargados de custodiar las rutas –los llamados chasquis–, una noticia podía viajar de Quito a Cuzco y recorrer 2.000 kilómetros en menos de 10 días.

La red de caminos fue utilizada para el traslado de pueblos, ejércitos y el tránsito de caravanas de llamas que transportaban materias primas y mercancías. Todos los caminos llevaban a Cuzco, el corazón del imperio, aunque, en realidad, muchos de estos caminos fueron construidos antes de él; especialmente, por la rica cultura huari, que dominó entre los siglos IX y XIII. Gracias a estas rutas se pudo consolidar el vasto y poderoso imperio Inca, que sucumbió en el siglo XVI a la dominación española.

[quote_left]Los españoles quedaron impresionados por la avanzada ingeniería de los caminos[/quote_left]

Cinco siglos después, el Camino del Inca perdura como símbolo incuestionable del poderío de este pueblo. Durante mucho tiempo, los turistas han asociado el Qhapaj Ñan –en quechua, Camino del Rey o del Poderoso– con la vía que une la ciudad de Cuzco con el monumental complejo arqueológico de Machu Picchu; pero esta es solo una mínima parte, aunque central, de la gigantesca red vial precolombina que, con más de 30.000 kilómetros, comunicaba de punta a punta el imperio, pasando por los actuales estados de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile toda la América andina, con su centro en Cuzco, el ombligo del mundo para la civilización incaica.

DIVERSIDAD PAISAJÍSTICA Y CULTURAL
En 2014, el Camino del Inca fue nombrado Patrimonio de la Humanidad gracias a una inédita iniciativa conjunta de los seis países que atraviesa. La declaración implica el compromiso de todos ellos de no modificar el sitio sin autorización de la Unesco; también garantiza que se promoverá la investigación científica sobre los caminos y se facilitará el acceso a recursos financieros para conservar los sitios arqueológicos. El nombramiento abrió un nuevo horizonte de expectativas para el desarrollo turístico de las muchas regiones que el sistema vial andino articula. Algunos de estos países llevan años trabajando en el fortalecimiento del valor turístico de la ruta inca, que viene indisolublemente asociada a la valoración y recuperación de la riqueza de las culturas originarias que pueblan esos caminos. Así, el Ministerio de Turismo argentino sostiene que el nombramiento favorece “la prestación de servicios turísticos que, bien planificados, generarán trabajo para la población rural”.

Atractivos turísticos no le faltan a ninguna de las cuatro grandes rutas en las que se puede dividir el camino. Se distinguen dos principales hacia el sur, una por la costa y otra por la sierra. La primera une los pueblos del sur de Perú, como Pisco y Nazca, con la provincia argentina de Tucumán y con Copiapó, en Chile; el camino de la sierra pasa por la argentina Salta y las capitales La Paz y Santiago de Chile. También cabe distinguir dos rutas al norte: el camino de la Costa Norte salía de Cuzco y atravesaba las verdes playas del Pacífico; la ruta serrana pasaba por poblaciones como Cajamarca y Chachapoyas. Ambas rutas convergían en los departamentos de Nariño y Pasto, al sur de Colombia, donde se conservan apenas 17 kilómetros de vías que han sido reconocidos como patrimonio arqueológico. Según la Unesco, hasta 273 complejos arqueológicos se dan cita en este recorrido; solo en Argentina son 32 los sitios arqueológicos y un centenar los santuarios a lo largo de 119 kilómetros.

Pincha en la imagen si quieres ampliarla.
Pincha en la imagen si quieres ampliarla.

EL LEGADO PRECOLOMBINO
Los españoles quedaron impresionados por la avanzada ingeniería de los caminos, que garantizaban la cohesión de ese extenso territorio y conectaba los centros de producción, administración y celebración de ceremonias. El ingenio de los pueblos precolombinos sorteó las dificultades del paisaje: las cuestas empinadas se combatían con caminos en zigzag; no existía un diseño único para los caminos, sino que estos se adaptaban a la topografía, densidad y peso económico de las poblaciones que se iban a conectar. Actualmente, todavía algunos pueblos del Perú utilizan estos caminos para sus comunicaciones; una prueba más del asombroso ingenio con el que fueron trazados.

Como las rutas del Qhapaj Ñan, las culturas indígenas quechua y aimara han sobrevivido a cinco siglos de conquista. En Perú, Bolivia y Ecuador, la población mayoritariamente indígena y mestiza ha realizado en los últimos años un esfuerzo por recuperar sus saberes y cosmogonías tradicionales como forma de resolver las encrucijadas de la época moderna. Hoy, la restauración de los Caminos del Inca, reducidos a ruinas pero todavía utilizados por algunas comunidades, corre en paralelo a la recuperación de las tradiciones aborígenes.

sociedad-46-cuadro

MACHU PICCHU: AL BORDE DE LA CONGESTIÓN
El santuario de Machu Picchu –en quechua, ‘montaña vieja’– tiene un límite de 1,2 millones de visitantes al año para no superar el Límite del Cambio Aceptable (LCA), o umbral técnico por encima del cual la presión de los visitantes podría deteriorar los recursos naturales y arqueológicos del lugar. Desde 2010, la afluencia está limitada a expediciones de 200 turistas y 300 porteadores. Las autoridades buscan soluciones. Hoy, el área de visita permitida a turistas es de siete hectáreas más 40 kilómetros del camino inca; en los próximos años se quiere habilitar un entorno cercano a la ciudadela, para que el área de visita alcance las 70 hectáreas, además de abrir cuatro nuevos caminos incas, hasta llegar a los 250 kilómetros. El objetivo es “crear un circuito integrado para dar a conocer Machu Picchu como originalmente fue”, según Roger Valencia, presidente de la Cámara Regional de Turismo del Cusco.