Borja Rodríguez Niso, consultor de empresas turísticas y pianista

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COMPAÑEROS DE VIAJE. Este espacio presenta a los protagonistas del sector del viaje poniendo el foco en aquello que más nos caracteriza y diferencia: el factor humano.

Todo por un sueño

Por José María Paredes Hurtado

Borja Rodríguez Niso es uno de los creadores de ReiniziaT, una firma consultora especializada en la transformación digital en el ámbito turístico. También es uno de los promotores del Observatorio Nacional del Turismo Emisor (ObservaTUR).

Pero Borja, además de ser también paracaidista aficionado, es un artista dotado de un talento particular, que en solo dos años ha logrado cautivar al público con su piano, que le sigue fielmente a cada sesión que ofrece, movilizado a través de los grupos de Whatsapp y las redes sociales.

Un talento singular pero tardío, sin formación académica musical previa, que comenzó a interpretar sus primeros acordes con un teclado infantil, propiedad de su hijo Hugo, hace dos años, tras llamar su atención la melodía que sonaba en la televisión en la Navidad de 2015, acompañando al personaje de Justino, el vigilante animado de la fábrica de maniquíes que protagonizó la campaña de la Lotería Nacional de ese año. “Simplemente me cautivó; no podría explicarlo con palabras”, asegura. A partir de entonces comenzó con su vida paralela de pianista entusiasta, acentuada más si cabe tras asistir en Madrid (“El 16 de abril de 2016”, apunta) al concierto del responsable de la banda sonora de aquel spot, Ludovico Einaudi. “En ese momento algo cambió en mí”, revela.

“YO QUIERO HACER ESO”
Allí, tras escuchar Nuvole Bianche (la música en cuestión que le cautivó) cayó “enamorado” del compositor italiano, por la extrema belleza y sensibilidad de lo que acababa de oír. “Gracias a Ludovico, he descubierto mi gran pasión y sentido a la vida: la música”, confiesa.

“Yo quiero hacer eso”. Es lo único que acertó a decir a su mujer, Lidia, tras aquel concierto. Ahí arrancó verdaderamente su sueño, con el teclado digital de su hijo en la mano, tratando de repetir en su casa lo que había escuchado en el concierto del maestro italiano. “Durante las primeras semanas centré mis esfuerzos en sacar el tema de oído, gracias al maravilloso mundo de los tutoriales de Youtube”, declara.

En menos de dos semanas no solo consiguió sacar la pieza musical que le encandiló, sino que también lo hizo, aseguran sus más próximos, “con cierta dignidad”. Es más: en ese periodo, explica, compuso su primer tema, La tormenta perfecta, trabajo que da paso a su primer disco, Orígenes, que está a punto de lanzar. “Lo que más me ha cautivado ha sido componer mi propia música”.

Al mismo tiempo, Niso comenzó con una concienzuda preparación a base de horas de trabajo, constancia, ilusión y sacrificio, apoyándose en profesores, academias y ensayando hasta ocho horas al día: “Duermo muy poco”, reconoce.

Este talento madrileño, que ofrece sus conciertos con la música en su cabeza y sin ningún tipo de partituras, se ha especializado, además, en la figura de Einaudi, quien ya sabe de su admirador y discípulo, aunque todavía no ha coincidido con él. “Para mí sería un enorme orgullo conocerle”.

“Yo no me pongo límites”, señala, “solo quiero desarrollar mi talento y elevarlo a la máxima expresión que sea posible”.