De profesión, trotamundos

VIAJEROS CON ESPÍRITU NÓMADA

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Llamadas, agendas, calendarios... y mucho esfuerzo. Finalmente, conseguimos reunir a Itziar Marcotegui, Charly Sinewan, Pablo Strubell y Jorge Sierra en la madrileña librería de viajes La Ciudad Invisible y que, al menos para las fotos, fueran sedentarios.
Acumulan miles de kilómetros sobre sus espaldas y han visitado decenas de países. Han atravesado todos los husos horarios y empleado toda suerte de transportes. Solos, en pareja o en familia, han sobrevivido a episodios de película y han comido de todo. Sus peripecias son seguidas por miles de personas por sus redes. Algunos los ven insensatos, pero ellos se califican de soñadores. Terminada su aventura o aún en marcha, estos trotamundos han hecho del viaje su modo de vida y relatan a SAVIA su experiencia.

Por José María Paredes. Fotos: Jacobo Medrano

Trotamundos, nómadas, soñadores… Más allá del calificativo, los protagonistas de este reportaje son, ante todo, unos apasionados de los viajes, a los que han consagrado buena parte de su tiempo y de su vida, abandonando incluso, de forma transitoria, sus ocupaciones ordinarias. Eso hicieron precisamente María Casanova y Sergio del Barrio, en ruta desde hace ocho meses y otros tantos por delante: “Nunca somos tan felices como cuando viajamos, y no queríamos que pasara ni un minuto más sin salir ahí fuera a cumplir nuestro sueño”, relatan desde Cuba.

Otros, en cambio, han hecho de los viajes su modo de vida. Es el caso de Charly Sinewan, Jorge Sierra, Pablo Strubell o Itziar Marcotegui, aquejados para siempre del “incurable virus de la vida nómada”, en palabras de Sierra. Lo mismo les sucedió a Pablo Rey y Anna Callau, quienes partieron hace casi 18 años desde Barcelona y, a fecha de hoy, siguen en camino.

Rutina, cansancio y curiosidad, o todas ellas en combinación, son las razones que aducen muchos de estos viajeros para tratar de explicar la decisión que les llevó a este punto sin retorno a su anterior normalidad.

Todos afirman haber ganado confianza en sí mismos y ser más tolerantes

“Siempre he querido probarlo y tocarlo todo”, afirma Sierra. Y esa curiosidad hizo el resto, porque las preguntas que se formulaba no tenían respuesta si se quedaba en casa. “Intuía que el mundo era un lugar mucho más amable de lo que gritaban cada día los telediarios y salí a comprobarlo… Efectivamente, no me equivocaba”, comenta.

IDÍLICO SOLO A RATOS
La condición nómada, sin embargo, es muy dura. “Ahora trabajo mucho más que antes”, confiesa Carlos G. Portal, más conocido como Charly Sinewan, quien cuenta con uno de los canales de viajes más famosos de YouTube. Strubell y Marcotegui comparten esta visión: “Viajar durante muchos meses o años no es irse de vacaciones, como muchos creen: es casi un trabajo, un modo de vida”, atestiguan.

Más allá de los riesgos, todos señalan que lo peor es el papeleo y la burocracia, que pueden demorar o frustrar el viaje. Como les ocurrió a María y a Sergio en Turkmenistán, desde donde querían alcanzar Uzbekistán: fue imposible.

De ahí la trascendencia que otorgan a la improvisación. “Es la que suele marcar la diferencia en los viajes”, admiten María y Sergio. Rey y Callau van más allá, pues creen que la improvisación es la auténtica libertad: “Una vez retrocedimos casi 3.000 kilómetros en Hispanoamérica para volver al desierto de Atacama. ¡Y no estaba planeado!”, aseguran.

Es el propio camino es el que modela el itinerario a seguir, concuerdan todos. “Yo salí con una ruta muy marcada de casa para darme cuenta pronto que guiarme por unos papeles escritos desde la ignorancia de la vida sedentaria no podían organizar el sueño de mi vida”, recuerda Sierra. En cuanto me deshice de la ruta y de los tiempos marcados, aprendí a viajar”.

En todo caso, todos declaran que es muy importante documentarse y estudiar el recorrido. Y también haber viajado antes mucho. “Los viajes cortos dan experiencia para embarcarse en proyectos más ambiciosos”, sostienen Strubell y Marcotegui. Para Rey y Callau, en cambio, la mejor recomendación es dejarse llevar, “no intentar ver mucho en poco tiempo, sino disfrutar de los momentos y lugares cuando se presentan”. Para Sinewan, “no hay que obsesionarse por contarlo y compartirlo. Hay que vivirlo”.

IMAGINACIÓN PARA LA FINANCIACIÓN
El capítulo económico es fundamental. Unos se financian con ahorros; otros, vendiendo reportajes y documentales o comercializando con objetos y manualidades; incluso hay quienes trabajan temporalmente en los destinos. “La clave no es ser rico, sino saber administrarse”, declaran Strubell y Marcotegui.

Alguno, como Andrea Bergareche, que ha recorrido el mundo en autoestop, ha elaborado una guía con 35 formas de ganar dinero mientras se viaja. María José Morón y José Pablo García, otros trotamundos, recorrieron el planeta durante nueve meses con 20 euros al día. Y su experiencia la plasmaron en el libro ¡A tomar por mundo! La vuelta la mundo con 20 euros.

Los nuevos medios también han abierto posibilidades adicionales de ganar dinero, como Charly Sinewan quien, gracias a su canal y a los patrocinadores que participan en él, financia sus proyectos. Más allá de esto, todos afirman haberse vuelto más tolerantes y haber ganado confianza en sí mismos: “Nos ha hecho querer ser mejor personas”, concluyen María y Sergio.

PABLO REY Y ANNA CALLAU
Viajar durante 17 años en una ‘Cucaracha’
Esta pareja partió de Barcelona en junio de 2000 y desde entonces no ha parado: 17 años, 73 países y 473.296 kilómetros. También tienen 18.365 amigos, según cuentan en su web (www.viajeros4x4x4.com), una de las más visitadas por los amantes de los grandes trayectos. Estos días andan por Indonesia y lo hacen, cómo no, en compañía de su infatigable compañera de ruta, una furgoneta Mitsubishi, más conocida como la Cucaracha, el vehículo que les ha llevado a lugares que nunca antes habían planeado.

CARLOS G. PORTAL (CHARLY SINEWAN)
En moto por el mundo sin billete de vuelta
Charly se cansó un día de dirigir una inmobiliaria al darse cuenta de que “mi estabilidad es cuando hay inestabilidad; no saber qué va a pasar me hace fluir”, asegura. Quería viajar por el mundo en moto “sin billete de vuelta”. Ahora es un nómada que recorre el planeta contando las historias (en vídeo) que encuentra en su camino. Empezó en Sídney en 2009. Desde entonces ha visitado 55 países y recorrido más de 200.000 kilómetros. En estos momentos marcha camino de Mongolia.

JORGE SIERRA
Un soñador compulsivo a lomos de un 2 CV
Este ingeniero de telecomunicaciones inició su periplo con la idea de que durara un año… y ya son cuatro. En este tiempo ha visitado 56 países y ha recorrido 115.000 kilómetros, parte de ellos en su Naranjito, un Citroën 2 CV montado con piezas de otros modelos. Sus vivencias las relata en Los pájaros de mi cabeza, un libro que está presentando estos días. Su máxima: “Cuando vives en movimiento, cada problema viene siempre de la mano de su solución”.

PABLO STRUBELL E ITZIAR MARCOTEGUI
Medio mundo en transporte público
Pablo e Itziar han recorrido parte del planeta utilizando los transportes públicos. De aquella experiencia (más de 33.000 kilómetros) nunca se “recuperaron”. Hoy organizan un evento único (Las Jornadas de los Grandes Viajes), crearon una editorial especializada (La Editorial Viajera) y trabajan como guías durante el verano. También son autores de Cómo preparar un gran viaje, manual que trata de despejar las dudas que surgen al emprender un itinerario de largo recorrido.

MARÍA CASANOVA Y SERGIO DEL BARRIO
Viajeros con alma solidaria
María y Sergio gozaban en Madrid de una vida acomodada: ella como consultora de comunicación y él, como responsable de mantenimiento. Hace ocho meses decidieron “un cambio radical” y cumplir su sueño, “porque era el momento perfecto”. Fue entonces cuando se lanzaron a su gran aventura, lo que ellos llaman la búsqueda del contraste cultural, lugares auténticos “donde nos podemos mezclar”, explican desde Cuba. Primero hicieron la Ruta de la Seda, a la que siguieron otros destinos: una experiencia solidaria en Nepal, la apertura de un negocio en Kenia, un road trip por Camboya en moto… “Nuestro sueño hoy es realidad”, explican en el inicio de su blog, Una rubia en la mochila.