Edurne Pasaban, alpinista, conferenciante y empresaria, directora de Kabi Travels

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COMPAÑEROS DE VIAJE. Este espacio presenta a los protagonistas del sector del viaje poniendo el foco en aquello que más nos caracteriza y diferencia: el factor humano.

Nuevas aventuras para seguir en la cima

Por José María Paredes Hurtado

Edurne Pasaban (Tolosa, 1973) es licenciada en Ingeniería Industrial y máster en Recursos Humanos. También es conferenciante, profesora y Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Y madre de Max, un precioso niño que pronto cumplirá su primer año de vida. Pero Edurne no solo es famosa por su currículum: su fama alcanzó la cumbre cuando logró ser la primera mujer del mundo en coronar los 14 ochomiles del planeta. Y fue tras el ascenso del último de estos picos, el Shisha Pangma, en mayo de 2010, cuando tomó una decisión: reinventarse. Debía hacerlo, además, en una actividad que conociese bien. Fue así como el turismo asomó: “Es algo que siempre me ha gustado y me apasiona viajar”, explica. Por eso decidió enseñar nuestro país y hacerlo desde una de sus caras menos conocidas: la del turismo de montaña y aventuras.

Ahí empezó entonces a emerger la agencia de turismo activo Kabi Travels, “el lugar donde los sueños se convierten en viajes”. Un proyecto creado en 2011 para “transmitir mi pasión por las montañas y la aventura”, enfatiza, con dos destinos principales: Euskadi y los Pirineos.

PERSONALIZACIÓN, LA CLAVE
La puesta en marcha de Kabi Travels no fue fácil. Al contrario, fue costosa, confiesa. Y no solo en la vertiente económica, sino también moralmente: “Es un mundo muy exigente que requiere mucho tesón”. Y lo compara con la montaña: “Antes de alcanzar mi primer ochomil (el Everest) tuve que intentarlo hasta en tres ocasiones, todas fallidas. Pero nunca hay que tirar la toalla”, mantiene.

Inicialmente, su firma se orientó al público internacional. De hecho, sus primeros clientes fueron unos americanos de Ohio, “una familia que quería venir al País Vasco para conocer sus orígenes”. Para ellos diseñó un itinerario personalizado, “mucho trekking”, con sitios de pastoreo y deteniéndose en los pueblos de sus antepasados para “hacerse fotos en las entradas”.

Porque la personalización de las experiencias es una de las claves de Kabi Travels: “Ahora estoy diseñando una ruta por el Aneto para recorrerlo con un grupo de clientes sin subir a su cumbre”, revela Edurne, quien se implica directamente en la planificación de los circuitos “porque me apasiona este trabajo”. A costa de sacrificar, eso sí, otras parcelas de su vida: “Apenas tengo tiempo para mí”, reconoce. “Y eso tengo que replanteármelo”, precisamente ella que habla en sus charlas de la necesidad de gestionar mejor el tiempo…

La imagen internacional de la alpinista ayudó a la proyección exterior de la marca. Sin embargo, el público nacional comenzó a interesarse por el proyecto “porque todavía quedan muchos destinos por descubrir en este país”, desvela. De hecho, muchos de sus clientes apenas tienen experiencia en estas lides e insiste en que hay trayectos, incluso, para ir “con niños y con raquetas”. Además, cuenta con un equipo de grandes profesionales, con cuatro guías expertos y dos personas de apoyo.

A la hora de establecer un paralelismo con el ecosistema turístico, se encamina a la faceta empresarial para la que recomienda ir poco a poco, “de campamento a campamento”. Porque hay que tener mucha paciencia hasta alcanzar la cumbre. Y ella, con 14 ochomiles en sus piernas, sabe de lo que habla.