Marta Andreu, TCP de Air Europa, presidenta de AEA Solidaria

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COMPAÑEROS DE VIAJE. Este espacio presenta a los protagonistas del sector del viaje poniendo el foco en aquello que más nos caracteriza y diferencia: el factor humano.

La vida en un instante

Por José María Paredes Hurtado

El 12 de enero de 2010, a las 16:53:09 hora local, se produjo en Puerto Príncipe, la capital de Haití, un terremoto de gran magnitud que sacudió los sismógrafos de todo el mundo. Apenas duró un minuto, tiempo suficiente para devastar a su población: 200.000 personas murieron y 1,3 millones perdieron su hogar.

Pero también para cambiar muchas vidas, como las de Marta Andreu, Marta Ríos e Isabel Ximelis que, desde ese día, decidieron que había que hacer algo. “Es lo más terrible que yo he visto en mi vida”, confiesa Marta Andreu. “Cuando llegamos allí, salimos corriendo… Corriendo para contar lo que habíamos visto”, rememora.

A partir de ese momento, las tres compañeras se volcaron con las causas humanitarias. Tareas que, desde entonces, concilian con sus quehaceres en Air Europa. Andreu y Ríos siguen con su trabajo como TCP y Ximelis, en el Departamento Comercial.

Así surgió también la Asociación de Empleados de Aeronáutica Solidaria (AEA Solidaria), una entidad estrechamente ligada a la compañía aérea del Grupo Globalia, que alienta su misión y le ofrece su apoyo incondicional. “Sin ellos no estaríamos aquí”, asegura Andreu, que es su presidenta.

Como tampoco lo estarían sin el respaldo de la plantilla, que pronto se sumó a este compromiso humanitario, aprovechando las facilidades que les brinda su profesión. “No dudan en renunciar a sus horas de ocio para compartir su tiempo con estas personas, porque muchas veces nos dan auténticas lecciones de vida”, afirma esta trabajadora de Air Europa.

Desde aquel aciago día no han parado. Y siempre muy centradas en los niños, en las condiciones de vida que les rodean, en su alimentación y, en especial, en su educación. “Bueno, y en tratar de recuperar, al mismo tiempo, su autoestima”.

EL ANTES Y EL DESPUÉS
La primera intervención de AEA Solidaria fue precisamente en Haití. Pero luego vinieron otras actuaciones. En India, en Perú, en Bolivia, en República Dominicana… Y es que, después de conocer otras realidades, siempre hay un antes y un después, “y eso te ayuda mucho a relativizar todos los problemas que tenemos”, asegura Marta.

Ahora Andreu, Ríos y Ximelis, y puede decirse que todo el personal de Air Europa, están volcadas en el proyecto de La Matica, en Boca Chica, un hogar que beneficiará de forma directa a más de 140 niños, cuya construcción se iniciará “en dos o tres meses”. Una residencia que ha sido posible gracias a las donaciones y a los fondos recaudados con las iniciativas solidarias que periódicamente ponen en marcha y a las aportaciones que efectúan los miembros de Globalia a través de sus nóminas, si así lo desean.

Marta, además de implicar a sus colegas de profesión, ha contagiado a su marido y a sus tres hijos. El mayor de ellos acaba de hacer un proyecto de voluntariado en Bolivia. Y ha venido totalmente cambiado, según su madre. Marta, de hecho, asegura tener guardados pantallazos de las conversaciones que ha mantenido con él “porque ahora es otra persona”, dice. Como lo fue su madre, y el resto de sus compañeros, instantes después de aquel fatídico minuto del 12 de enero de 2010.