Compromiso más allá

Fernando Cuesta, director general de Amadeus España.

Fernando Cuesta, director general de Amadeus España.

Hace algunas semanas vivimos en Amadeus una de las jornadas más emocionantes que recuerdo. Y tal vez se sorprendan si les digo que no tuvo que ver con aviones ni con hoteles, ni con agencias de viaje ni con nuevos desarrollos ni con ninguna de esas cosas que suponen, al fin y al cabo, la realidad del día a día. La jornada de la que les hablo fue muy distinta, porque en ella una veintena de profesionales de Amadeus España dedicamos el día a disfrutar de nuestro ocio y nuestro tiempo con los compañeros, hoy ya amigos, de Serve the City.

Serve the City nació con la vocación de eliminar las barreras que hay en nuestras ciudades entre diferentes grupos de personas y colectivos con distintas necesidades y realidades. Para ello, nos pone en contacto y nos invita a relacionarnos con aquellas personas que forman parte de nuestro entorno inmediato, pero que a menudo son demasiado invisibles para quienes, como la mayoría de nosotros, vivimos situaciones de verdadero privilegio.

Esta peculiar ONG puso en contacto a los compañeros de Amadeus con jóvenes drogodependientes integrados en la Asociación Cauces y con personas con discapacidad psíquica, miembros de la asociación AFANDICE. Todos juntos, rompiendo esas barreras que Serve the City insiste en que son tan importantes en ser derribadas, pasamos un día de juegos, deporte, ocio y, sobre todo, de convivencia.

Las empresas no somos islas: estamos en el centro de un ecosistema al que nos debemos

Nunca me cansaré de repetir lo fundamentales que son este tipo de iniciativas para las empresas. No solo por la capacidad que tienen actividades como esta para reforzar los lazos entre los compañeros y los equipos más allá de las cuatro paredes de la oficina, sino porque, literalmente, saca a las empresas de entre sus paredes. Y probablemente no haya nada más sano para una organización que salir de sí misma.

Porque las empresas no somos islas. Nuestra actividad hunde las raíces en el marco global en el que operamos: en nuestro entorno económico, ecológico, educativo, ético y social. De ahí que nuestro compromiso no haya de estar únicamente enfocado a nuestros clientes –la razón de ser de nuestro negocio– o a nuestros equipos –que hacen posible lo que somos y cuanto obtenemos–: nuestro compromiso ha de ir siempre más allá y debe ser capaz de tocar la vecindad donde se sitúan nuestras oficinas, a la ciudad desde la que extendemos nuestros servicios al mundo o el país a cuya realidad no podemos dejar de ser permeables.

Hoy más que nunca, las empresas hemos de ser abiertas. Hemos de estar volcadas al exterior para devolverle al mundo lo que el mundo nos otorga. Porque la responsabilidad social trasciende ya con mucho nuestra actividad o nuestro negocio. Es la expresión de un compromiso que nos coloca en el centro de un ecosistema al que nos debemos y del que hay mucho, muchísimo, que aprender cada día.