Ignacio Macías

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Oportunidades de innovación tecnológica para el sector turismo a través de las ‘startups’

El sector turístico en España tiene, en este momento, un altísimo potencial para el desarrollo de startups de base tecnológica. En este sector encontramos, principalmente, tres subsectores en los que los emprendedores están desarrollando sus ideas. En primer lugar, las empresas de economía colaborativa, que están generando diferentes formatos para viajar, alojarse y compartir trayectos, y a las que veremos dentro de poco en otros sectores como los tours y los viajes organizados; los metabuscadores de alto potencial, de vuelos o de hoteles que, previsiblemente, también aparecerán en el sector de la restauración, y el Internet de las cosas, que nos va a permitir disponer de una visión global del viajero única en la historia del sector. Esto presentará innumerables implicaciones y aplicaciones para todos los players del sector turístico.

Pero las startups tecnológicas se encuentran también con limitaciones, que varían según la fase de desarrollo en la que se encuentren.

DEL CONCEPTO A LOS PRIMEROS INGRESOS
Así, la primera fase abarca desde el concepto hasta la obtención de un MPV (mínimo producto viable), y aquí la limitación principal consiste en conseguir recursos para desarrollar el modelo de negocio: en el ecosistema de inversión tecnológica en España, los inversores profesionales no invertimos si no vemos un MPV con cierta tracción.

La segunda fase va desde el MPV hasta la obtención de los primeros ingresos de la compañía. Al no disponer de fondos, el principal reto es el de atraer talento a la empresa. Normalmente, el equipo se remunera a éxito, es decir, en función de futuros ingresos o acciones de la compañía. Por lo tanto, esta limitación solo puede ser solventada con las habilidades del emprendedor para exponer su proyecto y transmitir correctamente la idea y el potencial de mercado a los posibles colaboradores para que se unan. Además de ser un buen emprendedor, será fundamental poseer o desarrollar esta capacidad de atraer talento.

© Gugurian
© Gugurian

En esta fase también se necesitan obtener los primeros éxitos comerciales, que un inversor requerirá. Esto implica que el emprendedor tiene que conseguir ganarse la confianza de los primeros clientes, o early adopters. Esta figura en el turismo es absolutamente fundamental. Puede tratarse de una empresa consolidada que se acerca para apoyar el desarrollo de la innovación y tener en su radar aquellas innovaciones tecnológicas disruptivas que puedan generar nuevas oportunidades de negocio y ventajas competitivas en un sector en clara transformación.

El emprendedor que tiene éxito suele conseguir convencer a estos early adopters, bien creando un advisory board que le ayude a depurar el concepto y el producto, o utilizando vehículos de inversión que realizan pequeñas inversiones en formato de venture capital para ser los primeros early adopters si la compañía va a tener éxito.

EL PERFIL DEL EMPRENDEDOR
En la tercera fase, o fase de crecimiento, la clave se encuentra en el perfil del emprendedor. No necesariamente un buen emprendedor es la persona adecuada para hacer escalar la compañía y conseguir que llegue a ser el siguiente unicornio (startups no cotizadas que están valoradas en más de mil millones de euros). Para hacer crecer la startup se requieren habilidades y capacidades distintas a las utilizadas para crear un producto adecuado a una necesidad emergente. De nuevo, la clave estará en conseguir rodearse del mejor equipo posible.

[quote_left]España pasa por un momento muy dulce para los emprendedores de base tecnológica en el turismo porque talento, financiación y el potencial del mercado crean un espectacular caldo de cultivo[/quote_left]

El ecosistema de financiación para empresas de base tecnológica ha evolucionado positivamente en los últimos cinco años, aunque haya limitaciones. Las aceleradoras de startups, como Top Seeds Lab, invierten en empresas que están en fases iniciales para que puedan financiarse de manera solvente. Asimismo, hay iniciativas complementarias de carácter público que apoyan de una manera importante este tipo de proyectos. Cabe resaltar la labor de Segittur, que ha desarrollado un programa de financiación pública para los emprendedores único en Europa. Top Seeds Lab ha formalizado un acuerdo con Segittur para poder potenciar la colaboración pública en estos estadios iniciales y también en su fase de internacionalización.

Ya empiezan a surgir más fondos de venture capital que intervienen en las fases de crecimiento de las startups. Destaca el impulso que ha dado la iniciativa de Fondico del ICO, que ha apalancado fondos de venture capital y crecimiento. El problema sigue residiendo en la lentitud y en las valoraciones, por lo que las empresas optan mayoritariamente por la entrada de venture capitals anglosajones, mucho más rápidos a la hora de tomar decisiones y que acceden a financiar unas valoraciones más competitivas en el mercado internacional.

Top Seeds Lab, con la creación del tercer fondo especializado en turismo, va a potenciar la innovación en este sector tan relevante en España. La idea es contar con el acompañamiento de los grandes líderes del sector turístico como early adopters para potenciar juntos esta innovación. España pasa por un momento muy dulce para los emprendedores de base tecnológica en el turismo porque el talento, la financiación y un mercado con un fuerte potencial están creando un espectacular caldo de cultivo para las empresas en este sector.