‘Just be it’

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Paul de Villiers, director general de Amadeus España.

Paul de Villiers, director general de Amadeus España.

Doscientos cincuenta mil millones de dólares es el importe que EE UU inyectó al sector financiero en 2009. Es el doble de la inversión que la compañía Dell prevé hacer en China en los próximos cinco años. Con 250.000 millones de dólares se podría recuperar dos veces la central nuclear de Fukushima y es el dinero que mueve en un año y en todo el mundo el negocio de las falsificaciones. Porque 250.000 millones de dólares es mucho, mucho dinero. Y, sin embargo, es apenas un poco más de lo que vale Apple, la marca más importante del planeta, según el último informe BrandZ Top 100 Most Valuable Global Brands.

BrandZ no mide los activos, ni siquiera las patentes. El informe cuantifica lo que vale un nombre, un logo o una imagen, pero –esto es lo importante– mide por extensión el valor de la reputación de una empresa en la mente de los clientes. Y eso es algo que, estarán de acuerdo conmigo, sencillamente no tiene precio.

Hoy en día, en un contexto en el que las marcas son cada vez más preciadas y a cada minuto valen más, cobra también fuerza el valor de otro símbolo no menos importante: la marca personal. A ella le dedicamos, en este número de SAVIA, nuestro artículo de Gestión porque, ahora más que nunca, aquello que somos habla mucho de lo que vendemos.

El asunto de la marca personal tiene, lógicamente, mucho que ver con nuestra presencia permanente en Internet (no hay nada como hacer un poco de egosearch para hacerse una idea de la imagen que de nosotros proyecta Google al teclear nuestro propio nombre). Pero, en realidad, nuestro sello personal es mucho más que eso: es el medio que nos permite identificar y comunicar aquello que nos hace diferentes y valiosos.

Y valor y diferencia son aspectos de especial interés para las agencias de viaje, sobre todo para aquellas pymes y micropymes que tienen en la especialización y el factor humano su mejor baza.

[quote_left]Lo que somos habla mucho de lo que vendemos[/quote_left]

Cuando el factor humano es tan crucial, no puede serlo menos ese distintivo propio de cada uno de los profesionales de la agencia, desde el dueño, fundador o directivo, hasta el empleado de mostrador que también hace marca con su forma de atender a los clientes.

Este enfoque es, en sí mismo, una excelente oportunidad para las empresas más modestas que, por descontado, nunca podrán competir con quienes destinan grandes inversiones a diseñar su imagen de marca y a hacerla reconocible y deseable para miles de consumidores. Sin embargo, una especial sensibilidad hacia la manera en que nos presentamos ante los otros, online y offline, puede hacer mucho por aquello que vendemos.

Una persona fiable vende fiabilidad; un profesional intachable vende profesionalidad; un agente de viajes detallista vende amor por el detalle… Y todos estos rasgos de nuestra personalidad y de nuestra reputación online van poniendo los ladrillos en la fachada que es nuestra marca y en la construcción de nuestra empresa.

Por tanto, estemos bien atentos a ese rastro que dejamos en las redes sociales o en los encuentros personales. Porque, igual que basta un Just do it para saber de qué compañía hablamos, a veces basta con ser quienes somos para presentar a nuestra agencia… ¿Queremos diferenciarnos y destacar? Pues entonces no lo pensemos más: Just be it.