La meta volante

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Paul de Villiers, director general de Amadeus España.

Paul de Villiers, director general de Amadeus España.

Una de las primeras cosas que uno aprende en un mundo de cambios vertiginosos es que no se puede dar nada por hecho. El éxito presente nunca es garantía del buen hacer futuro, y ni siquiera las empresas que gozan de una buena posición en el mercado pueden permitirse el lujo de detenerse en la autocomplacencia. El ejemplo de empresas como Nokia, Kodak o Daewoo nos tienen que servir para entender que hoy en día no hay metas absolutas, y que los objetivos cumplidos no son nunca el final del recorrido. Son, en todo caso, una meta volante, como la de los ciclistas, que sirve para marcar hitos, motivarse y tomar aire, pero nunca para detenerse y mucho menos para pretender que se ha llegado de una manera definitiva al destino. 

Algo así debimos pensar en Amadeus cuando hace tres lustros, y disfrutando de una posición de liderazgo en el negocio de la distribución de viajes, decidimos diversificarnos y entrar en el negocio de la tecnología aplicada a las aerolíneas. O cuando, algunos años más tarde, irrumpimos en nuevos negocios como el de los pagos, travel intelligence y tecnología para hoteles.

Lo mismo nos ocurre en el plano, digamos, doméstico. Porque también en Amadeus España somos muy conscientes de los riesgos que entraña el detenerse. Y, precisamente porque no es suficiente con ser buenos en lo que uno es bueno, nos hemos puesto a mejorar lo mejorable.

Donde pensábamos que había todavía mucho por construir era en el plano de la distribución de producto vacacional. Cualquiera que conozca bien el sector sabrá que este, en España, se caracteriza por una enorme atomización. Son muchos los proveedores –algunos de marcado carácter local–, así que la estandarización es mínima, cuando no inexistente, y las reglas de negocio que regulan las relaciones entre proveedor, viajero e intermediario, muy diversas.

[quote_left]Los objetivos cumplidos nunca son el final del recorrido[/quote_left]

Ya había iniciativas interesantes, por supuesto, pero no lo suficientemente completas ni adaptadas a las peculiaridades del mercado español, generalmente dado a la reserva de última hora y no particularmente amigo del todo incluido, al contrario de lo que sucede en otros países europeos…

Es en este contexto de búsqueda cuando Hiberus se cruza en nuestro camino, poniendo de manifiesto otro de los axiomas del negocio en nuestros días: la importancia creciente de las relaciones de cooperación entre empresas. Les invito a leer con atención la entrevista que publicamos en este número de SAVIA con el presidente de esta compañía, propietaria de Hiberus Travel, y de la que Amadeus ha adquirido recientemente el 25%.

Juntos, Hiberus Travel y Amadeus, ya estamos manos a la obra diseñando una plataforma al servicio de turoperadores y agencias de viaje, en la que se pueda volcar el contenido de cualquier proveedor y desde la que sea posible construir una oferta a medida del viajero del futuro: personalizada, multicanal, flexible y adaptada.

Queda mucho por desarrollar, pero avanzamos con paso decidido hacia este nuevo objetivo. Será, sin duda alguna, un nuevo hito en el sector de la distribución de viajes, una nueva meta volante desde la que seguir (¡cómo no!) pedaleando.