Juan José Olivan

357

Sobre la nueva regulación de los viajes combinados

El presidente del Grupo Airmet, Juan José Olivan, desglosa los aspectos más novedosos de la nueva normativa que regula los viajes combinados y servicios asociados y cómo afectará a las agencias.

Todos sabemos que la Directiva UE 2015/2302 de 25 de noviembre de 2015 debería haber sido incorporada al ordenamiento jurídico español desde hace casi un año, pero no entró en vigor hasta el final del pasado diciembre. En este artículo me gustaría comentar los aspectos que, al menos a mi juicio, van a resultar más novedosos de la nueva regulación:

Actualización o modernización de algunos conceptos. Se actualiza el antiguo modelo de viaje combinado para dar cabida, dentro de la definición, a nuevos formatos que han ido surgiendo en la práctica comercial y, sobre todo, con el avance de las nuevas tecnologías. Además, se modifica el porcentaje en el que pueden variar los precios del viaje por los motivos tasados en la norma (ahora es el 8%). Hay una mejor definición de los operadores ocasionales. Cambian los plazos para que el organizador pueda cancelar un viaje si el número de personas inscritas es inferior al número mínimo especificado en el contrato (20 días, 7 días o 48 horas, en función de la duración del viaje).

Debemos estar preparados para afrontar la nueva regulación

Cambia el tratamiento de la penalización por desistimiento del viajero (debe ser una penalización adecuada y justificable y, si se establece una penalización tipo, debe ser razonable, basada en la antelación de la terminación del contrato con respecto al inicio del viaje combinado y en el ahorro de costes y los ingresos esperados por la utilización alternativa de los servicios de viaje).

Se modifica el concepto de fuerza mayor, que permite al viajero cancelar sin gastos (ahora deben ser circunstancias inevitables y extraordinarias en el lugar de destino o en las inmediaciones que afecten de forma significativa a la ejecución del viaje combinado o al transporte de pasajeros al lugar de destino). Se racionaliza el tema de las indemnizaciones por daños y perjuicios, lo que permite a los Estados que la limiten (salvo en daños personales o intencionados/negligentes) al triple del precio del viaje.

Se introducen nuevas obligaciones. Las más importantes, a mi juicio, son las relativas a los cambios en los contratos, los nuevos documentos que hay que entregar al cliente, la obligación de prestar un servicio de asistencia 24 horas (aunque su coste se puede repercutir al viajero, en algunos casos), la obligación de asumir el coste de tres noches de hotel (y solo tres noches de hotel) a los viajeros a los que no se les puede garantizar la repatriación y la garantía frente a la insolvencia que, por su transcendencia, merece apartado propio.

Se crea una nueva figura: los servicios de viaje vinculados. Está a medio camino entre el viaje combinado y la suma de servicios sueltos, con menor protección para el viajero que en el primero, pero con la garantía frente a la insolvencia que no tienen los servicios sueltos. Aunque la definición es más compleja, básicamente se trata de la contratación de servicios de viajes (al menos dos tipos diferentes de servicios de viaje contratados para el mismo viaje o vacación) mediante contratos independientes con diferentes proveedores de servicios turísticos, facilitados por un empresario y:

• Que se contraten con ocasión de una única visita o contacto con el punto de venta y la selección y pago de cada servicio de viaje por parte de los viajeros se haga por separado.

• O que, de manera específica, se produzca la contratación con otro empresario de, como mínimo, un servicio de viaje adicional siempre que se celebre un contrato con ese otro empresario a más tardar 24 horas después de la confirmación de la reserva del primer servicio de viaje. Además, no deben hacerse mediante procesos de reserva en línea conectados en los que el nombre del viajero, sus datos de pago y su dirección de correo electrónico son transmitidos por el empresario con el que se celebra el primer contrato a otro u otros empresarios, con el o los que se celebra un contrato a más tardar 24 horas después de la confirmación de la reserva del primer servicio de viaje, en cuyo caso, sería un viaje combinado.

Se introduce la garantía frente a la insolvencia de la propia agencia. Esto ocurre tanto para viajes combinados como para servicios de viaje vinculados. Normalmente se concretará en la suscripción de un seguro que garantice reembolsar todos los pagos realizados por los viajeros o en su nombre, en la medida en la que los servicios correspondientes no se hayan ejecutado por causa de la insolvencia del organizador. Si el transporte de pasajeros está incluido en el contrato de viaje combinado, los organizadores (o el transportista que lo preste, en el caso de los servicios de viaje vinculados) constituirán asimismo una garantía para la repatriación de los viajeros, aunque podrá ofrecerse también la continuación del viaje combinado.

Tendremos que ver lo que supone toda esta nueva regulación para el futuro de las agencias de viajes. De momento, nos obliga a trabajar duro con nuestros asesores para adaptar nuestros contratos, páginas web, documentación que se entrega a clientes, seguros, etcétera. Intuimos que será motivo de fuerte conflictividad durante los primeros meses al menos, por lo que deberemos estar preparados para afrontarla. Ojalá, transcurrido el periodo de adaptación, sirva sobre todo para diferenciar el servicio que prestan las agencias de viajes que, sin duda, es el que ofrece una mayor y mejor garantía para los viajeros.