Fernando de Pablo Martín

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Turismo: innovación y cooperación

El autor reivindica el papel de liderazgo de España en el desarrollo y puesta en marcha de tecnologías turísticas y la aplicación de la innovación tecnológica en toda la cadena de valor del sector.

El turismo es un gran sector, de servicios e industrial, estratégico para España por su positiva contribución a los indicadores fundamentales de nuestra macroeconomía: PIB, empleo, superávit en la balanza comercial… Asimismo, su carácter anticíclico ha contribuido significativamente a superar una de las crisis económicas más intensas que ha padecido nuestro país.

Muy diverso y atomizado, con grandes multinacionales, cadenas hoteleras y empresas tecnológicas como Amadeus pero, también, con un gran porcentaje de pymes, está inmerso en el proceso de transformación digital en el que se encuentra toda la sociedad, en el contexto de lo que en Davos se denominó la cuarta revolución industrial.

España es el país líder mundial en competitividad turística de acuerdo con los informes del World Economic Forum (WEF), y debe mantener esta posición de liderazgo reforzando las fortalezas y combatiendo las debilidades recogidas tanto en el propio informe del WEF como en los indicadores de los informes DESI de la Agenda Digital. Comparando ambas radiografías de referencia internacional, existe una alta correlación en cuanto a las posibilidades de mejora para nuestras empresas con la incorporación de la tecnología y la capacitación en habilidades de una sociedad digitalizada. Debemos atacar las debilidades detectadas, especialmente en relación con la inserción de las TIC en las pymes.

La necesidad de transformación permanente y acelerada es mayor aún en turismo que en otros sectores puesto que afecta a todos los eslabones de su cadena de valor: destinos que deben ser más inteligentes, accesibles y sostenibles (tanto en las Administraciones públicas como en el sector privado) adaptados a las nuevas necesidades de un turista que exige conectividad permanente y es usuario masivo de redes sociales.

También es necesario contemplar el papel de los nuevos intermediarios, plataformas digitales y nuevos modelos de negocio de la economía del dato, que traen consigo importantes cambios en regulación y políticas públicas. Será necesario insertar estos nuevos modelos, en permanente evolución, con seguridad jurídica e igualdad de condiciones respecto a los modelos existentes.

Los destinos deben gestionarse mediante el análisis de los datos y no con intuiciones o encuestas, lo que  permitirá reforzar nuestra competitividad al mismo tiempo que mejorarán los parámetros de sostenibilidad y la rentabilidad, objetivos deseables y compatibles, para incrementar la desestacionalización y diversificación del modelo. Y, por supuesto, en un contexto donde la seguridad y la protección de datos de carácter personal jugarán un papel esencial, equilibrando la información necesaria para proporcionar servicios personalizados con el respeto a la privacidad exigida en la gestión de nuestros datos.

SER LÍDERES TECNOLÓGICOS
Todas las tecnologías, tanto las ya consolidadas como las emergentes,  tienen cabida en este proceso, donde las empresas tecnológicas españolas deben tomar un protagonismo que impulse la internacionalización en un sector en expansión en la próxima década. España, situada entre los tres primeros países del mundo tanto por el  número de turistas como por el volumen de ingresos, debe trabajar para serlo también en el uso de las tecnologías aplicadas al turismo.

Para avanzar en esta transformación digital es imprescindible incrementar el peso de la innovación y la tecnología en toda su cadena de valor. Las Administraciones públicas deben liderar esta transformación, que también es cultural y de capacitación, y convertirse en catalizadoras del cambio, acelerando este proceso estratégico para nuestro país.

La integración en el mismo Ministerio de áreas como Energía, Turismo y Agenda Digital supone una gran oportunidad que permite alinear e incrementar las sinergias y la colaboración de las líneas estratégicas de turismo con las del ahorro energético y el impulso de esa agenda. Esta colaboración se pone de manifiesto en el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes (existe una intersección significativa con los objetivos de los Destinos Turísticos Inteligentes y los Sistemas de Inteligencia Turística), el Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje, con posibilidades enormes para incrementar la experiencia de usuario en el sector, los programas de eficiencia energética, el desarrollo de Administración digital y los servicios públicos digitales.

La colaboración entre todas las Administraciones (central, autonómica, local) es esencial en este proceso, optimizando las estructuras administrativas y reforzando la unidad de mercado para reducir las cargas administrativas del sector. En el contexto de la estrategia marcada por la Secretaría de Estado de Turismo, Segittur, en colaboración con Turespaña y Paradores, seguirá impulsando la aceleración de la transformación digital del sector turismo en toda su cadena, ayudando a los destinos, difundiendo el prestigio internacional que tiene la política de turismo de España en el mundo (referencia internacional indiscutible) e impulsando el proceso de internacionalización de nuestras empresas tecnológicas.