Miguel Mirones

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Razones para apostar por la calidad turística

Nuestro país, como destino turístico, tiene sol, cultura, arte, buen clima y buena gastronomía, además de gente acogedora. La cifra de turistas extranjeros que nos visitan aumenta año tras año. A finales del actual, el Gobierno calcula que recibiremos a 68 millones de visitantes foráneos. Este verano, los hoteles preveían alcanzar una ocupación media del 70% en el interior y más del 90% en las zonas costeras. Los alojamientos rurales han rondado el 80% en agosto.

Con estas cifras, España ha conseguido que su industria turística sea un modelo de éxito mundial y motor de la economía nacional. Las razones son muchas pero, sin duda, la calidad es una de ellas. Es la mejor herramienta por la que el sector puede apostar. Primero, porque implica una mejora de la gestión y el mejor aprovechamiento de los recursos; en segundo lugar, es la vía para que el turista viva una experiencia única que le haga repetir, de forma que podemos afirmar que apostar por la calidad es conseguir una mayor satisfacción de los clientes que es, en definitiva, de lo que se trata.

[quote_left]Nuestro éxito futuro vendrá condicionado, entre otras cosas, por mantener la buena relación público-privada y apostar, de forma unánime, por la calidad como valor añadido y diferencial[/quote_left]

El turismo se está transformando a la misma velocidad que el mundo. Para que España siga siendo uno de los líderes turísticos indiscutibles debe alcanzar la excelencia en calidad, incrementando los destinos con servicios privados y públicos certificados de forma mayoritaria. Debemos utilizar el enorme influjo de información que se puede obtener en estos momentos de los turistas que nos visitan para definir nuevos productos adaptados al siglo XXI como, por ejemplo, el turismo de salud; o abriendo el turismo español a países emergentes incrementando la conectividad, adaptándonos a otras culturas y apostando, siempre, por la calidad.

Tenemos que ser conscientes de que la calidad exige una mejora constante, y por ese camino tenemos que continuar. Los éxitos conseguidos hasta ahora en esta materia tienen que avanzar, y desde el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE) que presido, estamos comprometidos a buscar nuevos caminos de desarrollo que añadan valor a nuestras empresas turísticas, apostando por la conectividad, la sostenibilidad, la innovación y la formación continua, factores fundamentales para hacer de nuestro sector turísticos uno de los mejores del mundo.

ESPAÑA, PIONERA EN CALIDAD
El Instituto para la Calidad Turística Española iniciaba su andadura hace ahora 15 años. Su nacimiento fue decisión de las principales patronales turísticas, que buscaron el respaldo de la Administración: era necesario implantar la calidad en todos los sectores dedicados al turismo. Hoy, la Q de Calidad Turística es una marca de Estado y un referente internacional. Durante estos 15 años, más de 4.500 empresas o entidades del sector se han acreditado con su sistema de calidad: restaurantes, hoteles, alojamientos rurales, campos de golf, balnearios, palacios de congresos y exposiciones, oficinas de información turística, playas, estaciones de esquí, autocares de turismo y, así, hasta un total de 23 subsectores que lo han demandado.

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Sin duda, España ha sido pionera en calidad turística a través del Instituto que actualmente lidera, de la mano de Aenor, los comités técnicos ISO que estudian la redacción de normas internacionales del sector. Así, otros países están poniendo en marcha iniciativas similares que emulan, así, el modelo de gestión público-privada. En 15 años se ha acumulado un amplio know how que ya se está exportando.

Los empresarios turísticos españoles llevan años invirtiendo dinero y esfuerzo para la remodelación y puesta en valor de sus instalaciones y para la aplicación de sistemas de calidad en su gestión diaria. Creo que podemos sentirnos orgullosos del sector empresarial turístico español y de que la colaboración público-privada funciona. Nuestro éxito futuro vendrá condicionado, entre otras cosas, por mantener esta buena relación y por seguir con la apuesta, de forma unánime, por la calidad como valor añadido y diferencial.